04
mar
10

Las reformas al agro mexicano y algunos de sus efectos

Por Antonio Yúnez

Nota: el texto que sigue es la introducción a una serie que planeo escribir para la Puerta CEE sobre las políticas públicas contemporáneas al sector agropecuario y rural de México.

El Estado mexicano, después de un largo periodo de fuertes y crecientes intervenciones en el sector agropecuario y alimenticio del país, inició en la década de los años 1980 la adopción de medidas para liberalizarlo. Los cambios se profundizaron a inicios de los años noventa a partir, entre otras, de modificaciones constitucionales relacionadas con los derechos de propiedad de la tierra ejidal adoptadas en 1992, de la reducción del crédito público y del desmantelamiento de la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (Conasupo). Con esto último se fueron eliminando los subsidios al consumo y a los precios de los productores de cultivos básicos (principalmente granos y oleaginosas) y se redujeron y concluyeron las actividades de Conasupo relacionadas con la comercialización, acopio y procesamiento de alimentos, así como la infraestructura usada para tales propósitos. El proceso de reformas culminó con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) iniciado en enero de 1994 y con la eliminación del subsidio al consumo de tortilla en 1995.

Con las reformas económicas se esperaba un uso más eficiente de los recursos del campo y la transformación de la producción agropecuaria, promovida por la competencia internacional, por la seguridad en los derechos de propiedad de la tierra y por aumentos en la inversión y el crédito de la banca privada. Una expectativa adicional fue que la liberalización del campo aceleraría en el corto y mediano plazos la emigración rural al resto de México y a Estados Unidos.

En paralelo a las reformas, el Estado mexicano puso en práctica políticas públicas cuyo objetivo era que el agro transitara a un contexto de libre mercado. Destacan las de ASERCA (Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria), creada en 1991, que forma parte de la Secretaría de Agricultura o SAGARPA. Me refiero al programa de transferencias directas de ingreso a agricultores o Procampo y a los subsidios a los productores comerciales y procesadores privados (también llamado “Ingreso Objetivo”). Ambas acciones han sido para el sub-sector de cultivos básicos. La cobertura de Procampo ha sido amplia, beneficiando a más de 2.5 millones de agricultores en promedio anual y en todo el país. En cuanto a los agentes que apoya Ingreso Objetivo, las cifras oficiales no son precisas, pero puede decirse que no han rebasado los 100 mil al año y que los apoyos han privilegiado a productores comerciales de maíz, trigo, algodón y sorgo del norte del país.

Además de ASERCA, el Estado mexicano creó en 1995 Alianza para el Campo, con el objetivo general de vincular a los productores rurales con la cadena alimenticia, incluyendo a los ubicados en áreas marginadas del país.

Resultados de investigaciones sobre los efectos de las reformas y el TLCAN indican que éstas no han provocado modificaciones sustanciales en la estructura de la producción agropecuaria de México, ni un profundo proceso de privatización de los derechos de propiedad de la tierra dedicada a la actividad. Después de casi veinte años de haberse reorientado la participación del Estado mexicano en la economía rural persisten la pobreza en el campo, la falta de acceso al crédito y la producción de alimentos en predios pequeños, ejidales y privados, gran parte de ella dedicada a la subsistencia familiar y no a la venta.  El componente agropecuario del campo mexicano sigue, pues, caracterizándose por ser extremadamente heterogéneo. En él coexisten unidades de producción comerciales (gran parte de ellas con acceso a riego o con predios medianos y grandes de buen temporal) y unidades campesinas pequeñas de producción y consumo familiar.

Las características de las políticas públicas al campo durante las reformas explican, al menos en parte, la ausencia de cambios sustanciales en la estructura agropecuaria del país. Entre ellas destaca el privilegio que las políticas de gasto gubernamental ha dado a la provisión de bienes privados –no públicos como las obras de infraestructura y la investigación y desarrollo—, así como su carácter regresivo. Respecto a lo último, hay evidencia de que el 10% de los productores agrícolas con más tierra  reciben entre el 50 y el 80% de los subsidios al sector. El subprograma Ingreso Objetivo es el más regresivo (el 80% de su presupuesto se ha canalizado a este tipo de propietarios). Incluso el subprograma de Alianza “Desarrollo Rural”, cuyo énfasis son las regiones rurales más marginadas, ha sido inequitativo,  con el 55% otorgado a los grandes propietarios. Esto también sucede al Procampo y a los subsidios relacionados con la irrigación y con el diesel (45%, 60% y 60% canalizados a los propietarios más grandes, respectivamente). Como los subsidios al sector agrícola son más regresivos que la distribución original del ingreso, ellos aumentan la desigualdad y anulan el efecto distributivo de programas sociales como Oportunidades (para mayor información, ver Scott, J. (2006), Pobreza rural y políticas públicas, ponencia presentada en el Seminario Desarrollo Rural y el Sector Agroalimentario; y Taylor, Yúnez y González (2007), Estudios sobre Políticas Públicas para el Sector Rural en México, Informe Consolidado de resultados del Proyecto Políticas y Gasto Público Federal en el Sector Rural en México para el Banco Interamericano de Desarrollo).

Entre las políticas fallidas destacan los apoyos a la comercialización de ASERCA e Ingreso Objetivo en particular. Lo anterior porque tales subsidios no sólo son regresivos, sino ineficaces, ineficientes y muy costosos. Independientemente de la posición que se adopte sobre las reformas al campo y la liberalización agropecuaria, estos apoyos –que han fluctuado entre los 5 y 8 mil millones de pesos anuales—no corresponden con uno de los propósitos de la liberalización económica; a saber: que los productores tomen sus decisiones con base en las señales de los mercados a partir de los precios internacionales (en mi próxima nota ejemplificaré lo anterior con el caso del maíz producido en Sinaloa). Por su parte, las transferencias de ingresos del Procampo han servido para paliar los efectos de la competencia internacional y no para promover las actividades productivas de los pequeños agricultores beneficiados.

La regresividad de las políticas al agro mexicano provoca un círculo vicioso al potenciar las presiones de los grupos beneficiados para seguir recibiendo subsidios. A ello se le suman demandas de apoyo estatal por parte de grupos organizados de productores excluidos de programas como Ingreso Objetivo. El resultado ha sido el continuo aumento de los recursos públicos canalizados al campo sin modificaciones sustanciales en su estructura aun dentro del contexto de la actual crisis económica.

El país enfrenta grandes retos para lograr el desarrollo económico rural, magnificados por la necesidad que tiene de lograr un uso sustentable de sus recursos naturales.

Antonio Yúnez Naude es Doctor en Economía por The London School of Economics and Political Science, actualmente es el Director del Centro de Estudios Económicos de El Colegio de México.

About these ads

1 Response to “Las reformas al agro mexicano y algunos de sus efectos”


  1. 5 marzo, 2010 en 19:56

    Entonces, aquello de que “el campo está abandonado” es cierto pero sólo parcialmente, no?. Resalta la concentración de los subsidios en manos de pocos (y relativamente más ricos) productores comerciales y la falta de inversión en infrastructura. Una lágrima, realmente ya que el esfuerzo fiscal de los últimos años no ha ido ni a mejorar la competitividad relativa de la producción agropecuaria ni ha sido progresivo en compensar las carencias relativas del sector rural, donde están la pobreza más severa en México.
    Me pregunto si el desmantelamiento de la anterior estructura de política agrícola (Conasupo, etc.) produjo nuevos jugadores en este sector, o los jugadores son los mismos, nada más que ahora embolsan subsidios por otra ventanilla.
    Excelente resumen el presentado. Esperamos las proximas notas sobre el sector.
    Isidro


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


Encuesta de la semana

El equipo del blog

Post recomendados por los lectores


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 129 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: