Por Antonio Yunez Naude
A diferencia de lo esperado a partir de las reformas económicas iniciadas a mediados de la década de los años 1980, el bienestar de los mexicanos no aumentó notablemente de 1990 a 2005. Esta es una de las conclusiones de un estudio empírico sobre los cambios en el consumo, la pobreza y la desigualdad en los municipios de México que está por publicar la revista Estudios Económicos (Yúnez Naude, A. J. Arellano González y J. Méndez Navarro “Cambios en el bienestar de 1990 a 2005: un estudio espacial para México”).
En específico, los resultados obtenidos indican los siguientes cambios estadísticamente significativos en el bienestar de los mexicanos durante el periodo: 1) sólo un 2.6% de la población del país residía en municipios que experimentaron mejora en los tres indicadores de bienestar; 2) alrededor de un 15% de ella lo hacía en municipios que tuvieron crecimiento en sus niveles de consumo y una reducción en la pobreza; 3) solo un 0.3% de la población habitó en municipios donde aumentó el consumo y disminuyó la desigualdad; 4) un 5.5% de la población experimentó disminución en pobreza y desigualdad; 5) el 29.8% de los mexicanos residió en municipios donde mejoró sólo uno de los tres indicadores de bienestar; y 6) el restante 45.7% no experimentó ninguna mejoría.
Lo anterior sugiere un mal desempeño en el desarrollo económico de México. Sin embargo, los resultados de nuestro estudio también indican que en 45% de los municipios del país la pobreza alimentaria disminuyó, en cerca del 40% el consumo aumentó y en poco menos del 20% la desigualdad decreció. Esto puede haberse debido a los efectos positivos de los programas gubernamentales de combate a la pobreza iniciados en los primeros años de los 1990. No obstante, casi la mitad de la población de México vive en municipios que de 1990 a 2005 en donde no se dio aumento alguno en sus niveles de bienestar.
Asimismo, en México subsisten grandes diferencias en los niveles de bienestar y en las dinámicas correspondientes entre sus regiones geográficas. Por ejemplo, tanto en 1990 como en 2005 y según las estimaciones hechas, los niveles más bajos de consumo per cápita y pobreza alimentaría tienden a estar concentrados en la parte sur del país así como en zonas montañosas, de difícil acceso y en donde la mayoría de la población es indígena.
Tal dinámica contrasta con la experimentada en otros países de América Latina como Chile, Ecuador, Nicaragua, Perú y en menor medida Colombia. Resultados de investigaciones para estos países usando la misma metodología que la de nuestro estudio para México indican lo que sigue. De 1993 a 2005 más del 60% de los peruanos experimentaron reducciones en pobreza y desigualdad y aumentos en su gasto, mientras que en la década de los años 1990 este fue el caso del 18.7% de la población chilena y de sólo el 2.6% para la mexicana (Escobal y Ponce, 2008, Mondrego, et. al, 2008, en www.rimisp.org/dtr). El desempeño de México fue inferior aún respecto al de Ecuador y Nicaragua. Por ejemplo, en el caso del primer país, de 1995 a 2006 el 15% de sus habitantes no experimentaron mejoras en ninguno de sus tres indicadores, mientras que esto sucedió con el 22.6% de los nicaragüenses de 1998 a 2005 (para México la participación fue de más del 45%, Larrea, C., 2008; Gómez, et. al. 2008 en sitio en la red citado). La experiencia más cercana a México es la de Colombia. Aunque el porcentaje de la población del segundo país que experimentó mejoras en el consumo y disminución en pobreza y desigualdad de 1993 a 2005 es aún más baja respecto a México (0.03% frente al 2.6%), la proporción de colombianos sin mejora en ninguno de los tres indicadores de bienestar fue menor en casi 10 puntos respecto a la de México: del 35% frente al 45% respectivamente (Hernández, et. al., 2008, www.rimisp.org/dtr).
Los resultados obtenidos para México son reflejo de un periodo accidentado y poco dinámico de su economía, durante el cual el país sufrió una aguda crisis macroeconómica que afectó severamente los niveles de bienestar de los mexicanos en el transcurso de la segunda mitad de la década de los 1990. Los hallazgos de la presente investigación también sugieren que la reorientación del papel de estado mexicano en la economía no ha sido fructífera en materia de crecimiento y bienestar económico. En la actualidad y a raíz de los agudos efectos que ha provocando en México la crisis financiera de los EE.UU. e internacional, se han magnificado los retos que enfrenta el país para que mejore significativamente el bienestar de sus habitantes.
Antonio Yúnez Naude es el Director del Centro de Estudios Económicos del Colegio de México


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