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02
feb
11

Taller de Sociomática: Modelos Computacionales para el Estudio de la Complejidad Socioeconómica

I. Objetivos del taller

El propósito de este taller es el de contribuir al desarrollo de las ciencias sociales en México a partir de la difusión de un paradigma alternativo para el estudio de los procesos socioeconómicos, entendidos éstos como sistemas adaptables complejos. Si bien la investigación social a través de la teoría de la complejidad ha crecido exponencialmente en la última década impulsada desde prestigiosas universidades internacionales, en México todavía no es del todo conocida por lo que relativamente pocos investigadores la han incorporado a su batería de metodologías de estudio.

Congruentes con la misión de El Colegio de México de ser punta de lanza en la investigación social en México y Latinoamérica, el Centro de Estudios Económicos de esta institución ha decido promover este taller de educación continua con el objetivo de que profesores, investigadores y alumnos se familiaricen con este novedoso enfoque analítico y con los modelos de computación asociados.

El planteamiento del taller es transdisciplinario por lo que en sus distintos módulos se establecen las bases con las que estudiar fenómenos sociales de diversa índoles: económicos, sociológicos, políticos, demográficos y antropológicos. Asimismo, en el taller se combinan sesiones en las que se da una visión teórica de la complejidad socioeconómica con sesiones de laboratorio en las que los participantes aprenden a elaborar sus propios modelos computacionales.

II. ¿Qué es un sistema adaptable complejo?

Un sistema adaptable complejo es una colectividad de agentes que al interactuar entre sí y adaptarse al entorno produce fenómenos sofisticados (o propiedades emergentes) que no son el resultado directo de las propiedades inherentes a los agentes individuales. Los agentes pueden ser de índole químico, físico o biológico (moléculas, virus, especies, genes, átomos, partículas) pero también de índole socioeconómico (empresas, organizaciones, votantes, consumidores, partidos políticos, países). Ejemplos de patrones emergentes en al ámbito natural son los siguientes: ecosistemas, estados de la materia, colonias de hormigas, y en el ámbito social son los siguientes: mercados descentralizados, preferencias partidistas, normas sociales, desarrollo tecnológico y asentamientos humanos.

III. ¿A quién está dirigido?

El taller está dirigido a estudiantes de posgrado (maestría y doctorado), a investigadores sociales y a profesionistas interesados en actualizar sus conocimientos. El seminario está abierto a miembros de El Colegio de México y de cualquier otra organización. No es necesario contar con experiencia en sistemas de cómputo ni tener conocimientos de programación o matemáticas avanzadas. Tampoco se requiere haber realizado cursos en economía o sociología. Si bien los conocimientos previos en estas disciplinas y técnicas son bienvenidos, ya que pueden ser importantes para tener un mejor entendimiento de los temas expuestos, lo más importante es que el alumno esté interesado en problemáticas sociales y disponga de una mentalidad abierta para tratar de entender planteamientos teóricos diferentes.

VIII. Inscripciones

Inscripción e información adicional a través de correo electrónico en la dirección: gcastaneda@colmex.mx. El interesado deberá inscribirse lo antes posible ya que el cupo es limitado.  Los participantes que formen parte de El Colegio de México no realizarán pago alguno y los que provengan de otras instituciones tendrán que hacer un pago único de $2,320 (incluye IVA).  Favor de realizar su depósito en el Banco Mercantil del Norte, S.A (BANORTE), Cuenta de cheques no.0114058297 a nombre de El Colegio de México A.C., CLABE: 072 180 00114058297 9. Posteriormente mandar copia de la ficha de depósito por medio de la cuenta de correo electrónico: gcastaneda@colmex.mx y proporcionar datos fiscales en caso de requerir recibo.

Para mayor información sobre el calendario da click en el siguiente link Taller de Sociomática.

Gonzalo Castañeda es Doctor en Economía  por Cornell University en Nueva York, Estados Unidos. Actualmente es profesor-investigador en El Colegio de México.


06
oct
10

Inicia el Empirical Micro Lunch

David Mendoza

El Empirical Micro Lunch ha sido creado como un espacio de retroalimentación en el que profesores del CEE e invitados  presentan tanto avances como trabajos concluidos de las investigaciones que llevan a cabo.

Este lunes ha iniciado el Empirical Micro Lunch de este semestre y que mejor que, en palabras del Dr. Carlos Chapa, con alguien de casa: el Dr. Raymundo Campos, profesor investigador del CEE.

El Dr. Campos nos presentó los avances de su trabajo “The Trade-Offs in the Labor Market of Social Assistance Programs: The Case of the “Seguro Popular” Program in Mexico.”

¿Cuál es la relación entre la oferta laboral en el mercado formal y la implementación del Seguro Popular? Esta es la pregunta principal que motiva el trabajo del Dr. Campos.

Para dar luz a esta pregunta, se hizo una comparación de tendencias antes de la implementación del programa y después de la misma, para ver si estas se mantenían a través del tiempo, o de otro modo, para analizar si la introducción del Seguro Popular ha cambiado el empleo formal en los municipios en que se ha implementado. Para dicho análisis se utilizaron datos en panel y se llevó a cabo una estimación con efectos fijos, mediante la metodología de diferencias en diferencias.

Dentro de los resultados preeliminares se concluye que la implementación del programa tiene una relación negativa en el empleo formal, dentro de los municipios en que se instauró.

Esto es algo de lo que pudimos ver el lunes pasado en la primera sesión de esta nueva temporada del Micro Lunch. Una costumbre que ojalá se haga tradición en el CEE.

David Mendoza Tinoco es alumno de la Maestría en Economía del Colegio de México.

18
jun
10

Corrección: México feliz!

Por Andrés Hincapié

En un post anterior había conluído erróneamente una divergencia de resultados entre los estudios de felicidad y las inferencias de estado de ánimo a partir de los datos en la ENNVIH. Gracias a una valiosa observación del profesor Isidro Soloaga basado en la Tabla 3 del artículo Schooling. Cognitive ability or emotionalwell being: what drives the individual’sperception of health outcomes?” de  Terruel, Rubalcava y Oliva, he revisado los cálculos del diagnóstico de estado de ánimo y he encontrado un error en la codificación que hago de las preguntas base (las 20 preguntas). El valor 4 (mayor valor) en las preguntas en la ENNVIH  no corresponde al mayor valor en la calificación creciente de “depresión” ¡sino al menor valor! Es decir, la codificación correcta según Calderón debe hacerse recodificando el 4 a 0 y posteriormente sumando 1 a todas las categorías, de manera que se tenga un indicador creciente en la actividad depresiva de 1 a 4. Los resultados con la codificación correcta son

Fuente: cálculos del autor con datos de la ENNVIH-1 y -2

La conclusión es diametralmente opuesta. Los resultados sobre el estado de ánimo son congruentes con los resultados de los estudios sobre felicidad. Ambas mediciones subjetivas nos llevan a resultados similares.

14
jun
10

México: ¿Deprimente felicidad?

Por Andrés Hincapié

En los últimos años hemos escuchado ya varias veces que los países latinoamericanos, en especial  México, son países en los que las personas se declaran más felices en comparación con lo que se declaran las gentes de otras partes del mundo. Un ejemplo podemos verlo en el siguiente mapa de felicidad en el que México obtiene un 7.9 como promedio en el lapso 2000-2009 en una escala de 0 a 10. El valor máximo en la muestra es 8.5 (Costa Rica). Incluso Coca Cola ha estudiado el tema de la felicidad  y ha concluido algo similar.

Fuente: World Database of Happiness

Al observar los datos de la World Database of Happiness descubrimos además que México se encuentra en el quinto lugar (¡compartiendo puesto con Finlandia y Noruega!) sólo superado por Costa Rica, Dinamarca, Islandia y Suiza. Es aquí cuando uno no puede evitar preguntarse ¿qué es lo que nos hace declararnos tan felices como Finlandia o Noruega?

Mi intención en este post no es atreverme a responder esta intrigante cuestión sino poner un contraejemplo aprovechando los datos de la ENNVIH-1 y -2 en los que no se observa necesariamente un soporte a los resultados que señalan a México como un país especialmente feliz. Veamos el siguiente gráfico, en el cual los años con estrella hacen referencia a resultados representativos sólo para la muestra (no se cuenta con factor de expansión para la ENNVIH-2). Es interesante observar la similitud en los resultados, para la muestra y representativo nacional, utilizando la ENNVIH-1.

Fuente: cálculos del autor con datos de la ENNVIH-1 y -2

Debo confesar que siempre he pensado que ser normal no es necesariamente bueno; sin embargo, en este caso ser normal es, sin ambigüedades, bueno. Lo preocupante es que, si tomamos los resultados de la ENNVIH en este aspecto como ciertos, habría indicios de que más de la mitad de los mexicanos estarían sufriendo depresión severa (metodología de categorización según Calderón (1997), la cual consiste en determinar una categoría a partir de los resultados en un conjunto de 20 preguntas). Estos resultados no parecen soportar la idea de que México sea un país especialmente feliz.

Ahora, es necesario hacer varios comentarios sobre estos resultados: (i) es posible que una persona se declare feliz y que además, según la categorización de Calderón (1997), tenga indicios de depresión severa. Sin embargo, no es muy claro que exista un error sistemático de manera que en el agregado este fenómeno siga observándose. (ii) Es también posible que, relativo a otros países, la población mexicana sufra menos de depresión severa. Este argumento no parece ser muy atractivo dados los números que se observan en la ENNVIH. De cualquier forma, para que los resultados de felicidad y depresión fuesen congruentes ¡más de la mitad del mundo tendría que estar sufriendo de depresión severa! (iii) En la medida en que ambos resultados provienen de mediciones subjetivas, la disimilitud puede estar generada por una falencia de las encuestas para capturar adecuadamente el fenómeno que desean capturar. Este es, a mi gusto, el argumento que parece tener más sentido. Alguna de las mediciones, o incluso las dos, pueden estar fallando al intentar capturar el fenómeno.

¿Qué nos queda entonces? Parece que lo único que nos queda es un dejo de escepticismo con respecto a estas mediciones en particular, y algo a considerar acerca de las mediciones subjetivas en general.

Upload: corrección

Gracias a una valiosa observación del profesor Isidro Soloaga basado en la Tabla 3 del artículo Schooling. Cognitive ability or emotionalwell being: what drives the individual’sperception of health outcomes?” de  Terruel, Rubalcava y Oliva, he revisado los cálculos del diagnóstico de estado de ánimo y he encontrado un error en la codificación que hago de las preguntas base (las 20 preguntas). El valor 4 (mayor valor) en las preguntas en la ENNVIH  no corresponde al mayor valor en la calificación creciente de “depresión” ¡sino al menor valor! Es decir, la codificación correcta según Calderón debe hacerse recodificando el 4 a 0 y posteriormente sumando 1 a todas las categorías, de manera que se tenga un indicador creciente en la actividad depresiva de 1 a 4. Los resultados con la codificación correcta son

Fuente: cálculos del autor con datos de la ENNVIH-1 y -2

La conclusión es diametralmente opuesta. Los resultados sobre el estado de ánimo son congruentes con los resultados de los estudios sobre felicidad. Ambas mediciones subjetivas nos llevan a resultados similares.


Andrés Hincapié Noreña es candidato a Maestro en Economía por el Centro de Estudios Económicos de El Colegio de México.

05
may
10

Formación de habilidades

Por Andrés Hincapié y Javier Morales  

El reconocimiento de los determinantes de las habilidades cognitivas – definidas como la capacidad para enfrentar y resolver problemas – resulta un tema fundamental para la investigación económica, debido a sus repercusiones en  productividad, transmisión intergeneracional de la pobreza y desigualdad, además de que junto con la salud y la educación son componentes fundamentales del capital humano.  

De acuerdo con Heckman (2006) la formación de habilidades durante el ciclo de vida sigue un proceso dinámico en el que los inputs iniciales juegan un papel clave para inputs posteriores. Es decir, el manejo y dominio de las habilidades que son esenciales para el éxito económico y el desarrollo neurológico siguen un proceso acumulativo en el que cada aspecto del desarrollo personal temprano, recibe efectos tanto de los ambientes actuales como de experiencias previas, las cuales inician en el periodo prenatal y se extienden hasta los primeros cinco años de vida, siendo los dos primeros los de mayor importancia.  

En este sentido, la nutrición y las condiciones de salud adquieren importancia debido a que una baja calidad y nivel de nutrientes en estos primeros años puede generar serios problemas en los individuos como: un desarrollo mental tardío, atrofio del crecimiento, bajos niveles de energía y motivación personal, que en conjunto pueden destinar a un niño a tener bajos niveles de escolaridad y productividad, conduciéndolo al fracaso económico (Hunt, 2002; Bloom, et. al. 2004).  

Es posible establecer una relación entre un adecuado desarrollo individual durante los primeros años de vida y una mejor capacidad intelectual. El entorno social y familiar se vuelve relevante ya que influye de manera directa y significativa en el desarrollo del individuo sobre su adolescencia y más tarde  en su etapa adulta (Arias et. al, 2010;  ”Transmisión intergeneracional de la desigualdad en habilidades cognitivas” Altamirano y Soloaga, 2009, draft).  Las brechas de desarrollo entre niños de diferente status socioeconómico, emergen durante los primeros años de vida y persisten en el largo plazo (ver figuras), de manera que cualquier compensación posterior se vuelve muy costosa e ineficiente, a diferencia de los retornos positivos a intervenciones tempranas que se logran mantener durante varias décadas (Cunha y Heckman, 2007; Arias et. al; 2010).  

Fuente: Cunha y Heckman (2007)

Fuente: Arias et. al (2010)

Es posible adquirir una mayor eficiencia del gasto público dirigido a los programas sociales, esencialmente en materia de salud y nutrición, siempre que las acciones tengan lugar durante los primeros dos años de vida (Heckman, 2006; Haddad, 2002), con el fin de que estos programas se conviertan efectivamente en una herramienta para romper con la transmisión intergeneracional de la pobreza.  Mayer, et. al. (2008) muestran evidencia de importantes diferencias en la formación de las habilidades cognitivas en los niños mexicanos en función del status socioeconómico, niños con un status socioecnómico bajo dependen más de la satisfacción a sus necesidades básicas y tienen un menor desarrollo de sus habilidades cognitivas que niños de un mayor status.  

La transmisión económica entre padres e hijos es una fuente importante de desigualdad, además de que puede perpetuar y profundizar la pobreza intergeneracional,  tanto las restricciones de riqueza como la herencia del capital físico y humano deben convertirse en prioridades de la agenda política para el desarrollo. Con el fin de mejorar las condiciones económicas y sociales de los individuos, las autoridades mexicanas deben promover el aceleramiento del desarrollo de la capacidad cognitiva en el país.  

A pesar de esto, en México ha existido una falta de inversión en los primeros años de vida de los niños, particularmente aquellos en situación de desventaja (Arias et. al; 2010) Oportunidades (anteriormente PROGRESA), resulta una excepción a la regla. Estudiar sus efectos en el mediano plazo tiene serias implicaciones sobre el diseño de la política pública en caso de que se pueda probar que los niños beneficiarios tienen un mejor desempeño cognitivo. Con el fin de romper con el pobre y lento crecimiento de la productividad mexicana (Arias et. al, 2010) y con la transmisión intergeneracional de la pobreza, se debe mantener la evaluación en los impactos de programas como Oportunidades y una mayor atención sobre las desigualdades  nutricionales y las condiciones de salud durante las etapas tempranas de vida, pero además deben complementarse con una mayor eficiencia del sistema educativo,  a fin de alargar y profundizar cualquier efecto positivo.  

La formación de habilidades  

El estudio empírico de la formación de habilidades en la ciencia económica puede dividirse en los siguientes dos enfoques: (1) Estudios que utilizan puntajes en test, como el PIAT en Estados Unidos o el test de matrices progresivas de Raven en México, como variables que aproximan la capacidad cognitiva y estiman los efectos de diferentes controles como características parentales, variables de inversión y condiciones de entorno, tanto rezagadas como contemporáneas, sobre los logros cognitivos medidos a través de estas pruebas.  

En este sentido, Todd y Wolpin (2004) utilizan diferentes alternativas de la función de producción de logros educativos presentes en la literatura que van desde el uso de variables instrumentales, o efectos fijos de la madre o del niño, hasta mínimos cuadrados ordinarios o funciones de valor agregado (en las que la medición rezagada del test es un estadístico suficiente del historial de insumos) para la estimación. En su especificación preferida, VI para los test en diferencias, y utilizando datos de la NLSY79 Child Sample, Todd y Wolpin encuentran que las variables de inversión parental son determinantes substancialmente significativos de los puntajes en las pruebas para los niños de los Estados Unidos.  

(2) Otro enfoque en el estudio de la tecnología de formación de habilidades es el que considera a las habilidades como variables latentes no observables que se manifiestan a través de otras que sí se observan. Un ejemplo de esto sería considerar a la capacidad cognitiva como una variable escalar (aunque estos modelos no están restringidos a magnitudes escalares) y a los resultados en diferentes pruebas de capacidad intelectual como manifestaciones de esta variable latente a las que por supuesto les cabe error, es decir, no es posible medir perfectamente la variable latente a partir de los resultados en las pruebas.  

Estos modelos han buscado especialmente dar cuenta de algunos hallazgos en la literatura de formación de habilidades de los niños como son los expuestos por Cunha, Heckman, Lochner y Masterov (2005) entre los que se encuentran: las habilidades importan para explicar resultados en la edad adulta. Las habilidades son multidimensionales, la dicotomía entre lo genéticamente heredado y las habilidades formadas es falsa. Es posible compensar el efecto de ambientes familiares adversos. Hay periodos sensibles, las habilidades de distintos tipos parecen ser manipulables a distintas edades. El retorno a la inversión en edades tempranas es alto. Hay complementariedad de la inversión, la inversión en edades tempranas debe ser acompañada de inversión en edades subsiguientes.  

El método de estimación utilizado en estos modelos es, en general, el de ecuaciones estructurales con variables latentes. Este método utiliza restricciones de covarianza para la estimación de los parámetros relevantes y permite explotar toda la información disponible en términos de indicadores de habilidad cognitiva (como el puntaje en varias pruebas) y de inversión parental (como número de libros en la casa, frecuencia con la que se lee a los hijos, disposición a golpear o no a sus hijos). Entre las críticas que se hacen a los modelos con variables latentes se encuentra la interpretación no directa de sus resultados. Cunha, Heckman y Schennach (2010) resuelven este problema anclando la escala de las variables latentes a resultados en la edad adulta, como ingreso o la probabilidad de graduarse de la secundaria, a través de ecuaciones que relacionan el nivel de la variable latente en el último periodo con estos resultados.  

Andrés Hincapié Norena es Ingeniero Industrial por la Universidad Tecnológica de Pereira (Colombia). Javier Morales Porcini es Licenciado en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Ambos son estudiantes de la Maestría en Economía del Centro de Estudios Económicos de El Colegio de México.

29
abr
10

Producto potencial y recesiones en México

Por Gerardo Esquivel y Williams Peralta

El nivel del producto potencial se define comúnmente como el nivel de producción en el que una economía produciría si se encontrara en una situación de “pleno empleo” o en “la tasa natural de desempleo”. En la práctica, el producto potencial usualmente se calcula utilizando un filtro estadístico y la brecha del producto u “output gap” es la desviación porcentual del producto  observado en relación a su nivel potencial.

En particular, el filtro de Hodrick y Prescott (1997) (HP, de aquí en adelante) es el que se utiliza con mayor frecuencia para obtener la tendencia de la producción en un determinado momento y, para ello, utiliza información tanto pasada como futura. Sin embargo, cuando las observaciones futuras son relativamente escasas, el filtro HP a menudo no logra medir en forma apropiada el componente cíclico de la producción. Este problema es importante en las partes finales de la muestra, lo cual suele ser el punto más relevante desde la perspectiva de la formulación de políticas, ya que éste indica el nivel de la brecha de producción actual.

En la literatura existen por lo menos dos alternativas para tratar este problema: el filtro de St. Amant y van Norden (1997) y el filtro de Christiano y Fitzgerald (2003). Estos dos métodos son mejores que el filtro HP para tratar con el “problema al final de la muestra” (véase, por ejemplo, Antón, 2010).

El Filtro de Hodrick – Prescott (HP)

Sea y el logaritmo del PIB real en cada periodo t. Entonces, el filtro HP descompone esta serie de tiempo en un componente cíclico (y*) y una tendencia. Para obtener la tendencia del filtro HP se tiene que minimizar  la función objetivo:

El parámetro λ define la suavidad de la tendencia. Es decir, mientras mayor sea el valor de λ, más suave será el componente de tendencia. Es obvio que si  λ = 0 simplemente la tendencia será igual a la serie original. Mientras que si λ tiende a infinito, la tendencia se corresponde a una línea recta. Para los datos trimestrales, el valor convencional de λ es de 1600.

El Filtro St – Amant Van Norden (SAVN)

El filtro SAVN es una extensión del filtro de HP. Este método consiste en incluir una condición adicional al problema de minimización:



El nuevo término castiga la desviación de la tendencia de crecimiento en relación con la tasa de crecimiento del producto a largo plazo en la parte final de la muestra. Hay dos nuevos parámetros en el problema de minimización: la tasa de crecimiento a largo plazo de la serie (constante determinada por el investigador) y el parámetro de sanción λss, que suaviza la tendencia en las últimas j observaciones de la muestra.

El Filtro Christiano – Fitzgerald (CF)

Christiano y Fitzgerald (2003) proponen un método basado en un filtro de bandas para la recuperación de la tendencia de las series de tiempo con una periodicidad que va de un límite inferior (pl) a uno superior (pu). Este filtro requiere una cantidad infinita de datos para derivar  una tendencia óptima. Por lo tanto, el filtro propuesto es una aproximación lineal del filtro óptimo. Para descomponer la serie original se supone que los datos son generados por una caminata aleatoria (esta aproximación es falsa en muchos casos) y la expresión a estimar es la siguiente:

Donde los coeficientes de Bt son las ponderaciones que tienen las variables en el tiempo y que son funciones de pl y de pu. Es indudable que el filtro CF también está expuesto al problema  del  “final de la muestra”, pero incluso considerando este problema se ha señalado que la estimación con el filtro CF de la brecha del producto se comporta mejor que la metodología del filtro HP (Antón, 2010; Christiano y Fitzgerald , 2003).

Resultados

Los resultados de la aplicación de las tres metodologías anteriores al caso mexicano para el período que va de 1989 a 2009 se muestran en el siguiente gráfico:

Por su parte, las correspondientes brechas de producto son las siguientes. Los tres primeros periodos sombreados corresponden a las definiciones de recesión en México identificadas en Acevedo (2009), mientras que el último periodo es una estimación propia.

Nótese que de acuerdo a estas estimaciones, la recesión en México habría terminado en el segundo semestre de 2009 y la brecha del producto se habría reducido de manera importante en los dos trimestres más recientes.

Gerardo Esquivel es Doctor en Economía por la Universidad de Harvard. Actualmente labora como profesor – investigador en El Colegio de México. Williams Peralta es Maestro en Ciencias Económicas. Actualmente estudia el Doctorado en Economía en El Colegio de México

22
abr
10

¿Estrategia o restricción?

Por Irvin Rojas

La semana pasada, Ben Bernanke, Presidente de la Reserva Federal estadounidense, declaró que era necesario que La Casa Blanca diseñara pronto un plan creíble orientado a reducir el déficit público (que se disparó a raíz del estimulo impulsado por Barack Obama para contrarrestar los efectos de la crisis). “Although sizable deficits are unavoidable in the near term, maintaining the confidence of the public and financial markets requires that policy makers move decisively to set the federal budget on a trajectory toward sustainable fiscal balance”, dijo ante el Congreso.

En cambio, algunas autoridades económicas de México han expresado su confianza en la solidez de las finanzas públicas y se complacen de la forma en que se manejó la crisis financiera en dicha materia. Por ejemplo, hace algunas semanas Alejandro Werner declaró a Business Week que la solidez de las finanzas públicas mexicanas protegería al país de la creciente preocupación de los inversionistas por que los países puedan servir sus obligaciones. En un contexto de laxitud fiscal, “looking at what’s going on in Europe today, it looks like a good move”, dijo el Subsecretario de Hacienda.

Además, sé que los altos mandos del Banco de México se encuentran tranquilos con los indicadores del déficit público, pues consideran que a diferencia de muchos otros países que implementaron una política fiscal contra cíclica para aminorar los efectos de la crisis, el que México no incurriera en déficits de magnitudes similares asegura que éste se mantenga en una trayectoria sustentable, tal como lo dejó ver Manuel Ramos Francia, en un seminario presentado ante alumnos de El Colegio de México.

Cabe recordar que a finales de 2009, Standar & Poors bajó el rating crediticio de México a “stable”, sólo una categoría por encima del “junk”, aún cuando el déficit presupuestal del país no es siquiera comparable con el de los países con los mayores programas anti crisis. De acuerdo a estimaciones de Jonathan Heath, Economista en Jefe para América Latina de HSBC,  los Estados Unidos habrán acumulado en 2009 un déficit del 15% del PIB, Gran Bretaña de más de 13%, Rusia de 8.4% (superávit 2008 de 8.4%) y Arabia Saudita de 2.5% (superávit 2008 de 32%). México, en cambio, tendría un déficit de 2.3% (superávit 2008 de 0.1%), lejos también del déficit de 13% o más que enfrenta Grecia y que sin embargo goza de una calificación crediticia similar (pueden ver un interesante reportaje sobre la crisis de la deuda soberana griega en The Economist).

Al parecer, el optimismo mostrado por las autoridades mexicanas no está bien sustentado si pensamos que las decisiones fiscales que llevaron a contracción del gasto y aumentos en los impuestos para 2010 se basaron más en las restricciones intertemporales que enfrenta el gobierno mexicano en materia de déficit público, además del temor por la pérdida de la categoría crediticia. Es decir, quizás el gobierno mexicano no podía hacer otra cosa, aún cuando los funcionarios hoy expresen que fue una decisión muy bien pensada.

En particular, pienso que hay dos aspectos de las finanzas públicas que explican más las decisiones del gobierno mexicano en cuanto a política fiscal y que ponen de manifiesto las restricciones tan fuertes bajos las que opera. Me refiero a los temas de la baja recaudación y la caída en la producción petrolera.

El primero de ellos es un problema de décadas en nuestro país. La recaudación tanto del IVA como del ISR es de las más bajas de los países de la OCDE. México recauda 4.2% del PIB en IVA y 5.2% del PIB en ISR, cuando Dinamarca recauda 29.5%, para una recaudación total cercana al 17% en 2007, según “Revenue Statistics 1965-2008”, de la OCDE. Más aún, el gasto en nómina y los puestos de mando medio se han incrementado notablemente en los últimos años. En total, el gasto gubernamental se ha duplicado en los últimos nueve años. La baja recaudación se puede convertir en un problema aun más grave en el mediano plazo si consideramos el otro aspecto en el que las finanzas públicas se muestran nada sanas, que es la caída en los ingresos petroleros.

Fuente: Revenue Statistics 1965 - 2008

Durante muchos años, Pemex explotó el yacimiento de Cantarell con relativamente poca inversión. Además, los altos precios registrados entre 2006 y 2008 generaron grandes excedentes que fueron empleados para pagar parte de la deuda extranjera y para crear un fondo de estabilización, aunque en mayor parte, fueron a dar a las arcas de los estados y municipios para proyectos “sin sentido económico”, de acuerdo a Luis Rubio, del Centro de Investigación para el Desarrollo.   La caída de los precios internacionales del crudo y el decaimiento de la producción en dicho yacimiento ponen a las finanzas públicas en serios aprietos. Cerca de la mitad de los ingresos tributarios del país provienen de impuestos y aprovechamientos cobrados a Pemex. Mientras los precios y la producción estuvieron altos, esto no representaba mucho problema. Sin embargo, la producción hoy se encuentra en 30% de los niveles observados en 2004 y los precios lejos de los más de 120 dólares por barril de 2007 y 2008.

Fuente: The Economist

Estos dos aspectos ponen de relieve el problema grave de las finanzas públicas mexicanas, que exigen reformas profundas en la materia. Una reforma fiscal que incremente sustancialmente la recaudación y disminuya la dependencia de los ingresos petroleros ha sido emplazada por muchos años, generándose en su lugar un sin número de misceláneas fiscales que no han ayudado mucho. Por otro lado, la reforma petrolera de 2008 no ataca el principal problema, no deja mucho margen para incrementar la inversión requerida para aumentar la producción y las reservas (que al ritmo actual son suficientes para 9 ó 10 años).

Entonces, parece que lo que las autoridades económicas mexicanas presumen como una estrategia correcta, refleja más que nada las grandes restricciones fiscales bajo las que opera, y el reconocimiento de que las finanzas públicas enfrentan serios problemas en el mediano y largo plazo.

Irvin Rojas Valdés es Licenciado en Economía Agrícola por la Universidad Autónoma Chapingo. Actualmente estudia la Maestría en Economía en El Colegio de México.

07
abr
10

Visitando los básicos: congestión de película

Por Andrés Hincapié

Hace pocos días asistí a uno de los cines del DF a ver la película “Alice in Wonderland” (muy buena por cierto). En el tortuoso proceso que representa entrar a la sala, dado que uno no asiste al VIP y dado el alto precio relativo a otros países que se paga en México, vinieron a mi mente algunas cuestiones acerca de la (escasa) diferenciación de precios en las salas de cine del país así como del sistema de ventas, un tema que charlamos varios compañeros del CEE hace poco.

Dejando de lado la diferenciación hecha por horas (antes de cierta hora se cobra menos) y la reducción de precios en algún día entre semana, que pienso están más encaminadas a aumentar la demanda en dichos horarios y días más que a diferenciar a los consumidores, se comentó lo siguiente.

En el campo operacional, yo argumentaba que las entradas al cine deberían venderse con número de silla, de manera que las filas para entrar a las salas y las competencias por un buen puesto fuesen cosas del pasado, al menos luego de comprado el boleto, y así perder menos tiempo en dichas filas. Otro de los presentes en la charla propuso la diferenciación de precios; propuesta, a mi gusto, interesante. Para ésta existen al menos dos posibles vías no excluyentes (realmente ambas intentan distinguir entre tipos de consumidores) asumiendo que las empresas implicadas en el negocio tienen cierto poder de mercado. Una sería la diferenciación en el tiempo. Es decir, hay consumidores para los cuales asistir al estreno, o a las primeras funciones, representa un beneficio mayor que asistir en días posteriores cuando ya todo el mundo ha visto la película y por lo tanto están dispuestos a pagar un precio más alto. Hasta donde conozco, esta práctica no es común en México. Un gráfico sencillo donde se observa esta diferenciación es el siguiente:

Fuente: Microeconomía. Pindyck y Rubinfield (2005)

En el gráfico, los consumidores se distinguen entre aquellos que no están dispuestos a esperar y que pagan entonces un precio más alto (P1) y aquellos que están dispuestos a esperar y pagar un precio más bajo (P2) en un momento posterior (recordando la condición estándar en presencia de poder de mercado : Ingreso marginal = Costo marginal).

La otra forma de diferenciación, quizá más novedosa que el caso previo, es la diferenciación por ubicación en la sala (el gráfico sería similar al presentado para la diferenciación en tiempo). Es decir, que se cobrara en las salas de cine tal y como se cobra en los teatros, dependiendo de la zona en la que uno quiera ubicarse, o ¿quién considera que ver una película en las primeras tres filas es igual a verla en las filas del centro? ¿O a las orillas? De esta forma los consumidores que estén dispuestos a pagar un poco más por observar la película en un buen sitio comprarían los boletos de los “buenos lugares”, mientras el resto pagaría menos por verla en los “malos lugares”.

La propuesta de la diferenciación por ubicación es interesante y podría incluso representar un aumento en el beneficio social (dado que la valoración que los consumidores hacen por zonas correspondería más con los precios). Sin embargo, esta propuesta se enfrenta al menos a los siguientes problemas:

  • Costos de monitoreo en salas no llenas. En salas no llenas un consumidor tiene incentivos a comprar un boleto de una zona mala y cambiarse a una mejor zona dado que la sala no se llena; esto haría necesario un monitoreo de la sala o un sistema que impidiera este comportamiento, lo cual no parece muy sencillo. Nótese que el problema es inexistente en salas llenas pues los mismos consumidores harían el monitoreo: nadie estaría dispuesto a que otro le quitara su silla numerada. Este problema en salas no llenas representaría una disminución en los beneficios de la empresa.
  • ¿Precios flexibles? Como solución al problema anterior la empresa podría establecer precios flexibles dependiendo del pronóstico de asistencia a la sala. Sin embargo, no es claro que este sistema pudiese funcionar dado que los consumidores enfrentarían un sistema opaco de precios que podría desincentivar su demanda y por su parte la empresa tendría que hacer estudios de demanda.
  • Costos de cambio de tecnología. Realmente no creo que este sea un costo muy representativo dada la magnitud de las empresas que operan el negocio.

Aun con estos problemas la propuesta sigue siendo interesante aunque no es clara la forma de llevarla a la práctica. Empezar con la venta de boletos con silla numerada sería un buen inicio.

Andrés Hincapié es Ingeniero Industrial por la Universidad Tecnológica de Pereira (Colombia) y es estudiante de la Maestría en Economía del CEE.

12
mar
10

Correlaciones Condicionales Dinámicas (DCC)

Por Carlos Reyes

El paradigma central de las finanzas consiste en hacer un balance óptimo de la relación riesgo-rendimiento. De este sencillo principio dependen tanto la inversión más elemental como la inversión más sofisticada: los ahorros de una familia, hedge funds, collateralized debt obligations (CDO), fondos de pensiones, etc.

Independientemente de si nos encontramos bajo un enfoque de media-varianza o un enfoque de maximización de utilidad (o alguna extensión a estos modelos), una medida que se asocia naturalmente al riesgo es la varianza de los rendimientos.

Una primera aproximación al problema de cuantificar el riesgo de una inversión fue emplear volatilidades históricas. Bajo este método se reconoce que la volatilidad es una variable que cambia en el tiempo. La implementación requiere calcular las varianzas muestrales para determinadas ventanas de tiempo elegidas de forma arbitraria. El problema con este método es que no tiene una estructura adecuada para realizar pronósticos y que la elección de la ventana de tiempo adecuada, si bien es relevante, no se justifica.

Engle (1982) propone los modelos ARCH, posteriormente generalizados por Bollerslev (1986) a los modelos GARCH. Puesto de manera simplificadora, estos modelos econométricos se basan en la estimación consistente, por máxima verosimilitud, del peso que tiene la información muestral pasada (observable) en la modelación de la volatilidad actual (no observable). Los modelos GARCH poseen una estructura que los hace muy útiles para hacer pronósticos.

Existen tres características de los rendimientos financieros que son dejados de lado (como enigmas) por algunos modelos y que sí son tomados en cuenta por los modelos GARCH: los rendimientos son prácticamente no-predecibles (unpredictability), existe un número considerable de movimientos extremos (fat tails) y existe un agrupamiento en períodos de baja volatilidad y períodos de  alta volatilidad (clustering). En los modelos GARCH cuando la volatilidad es alta (baja) es muy probable que permanezca alta (baja) por cierto período de tiempo, dando lugar a clusters, movimientos extremos y a pronósticos a lo largo de un patrón de regresión hacia la tendencia de largo plazo. Cuando tenemos un portafolio de inversión con más de un activo no sólo es relevante modelar las volatilidades individuales, también se vuelve relevante modelar la forma en que covarían en el tiempo los activos dentro del portafolio.

Se ha propuesto una gran cantidad de modelos GARCH-multivariados pero que no consiguen un justo balance entre precisión y parsimonia, y que además presentan problemas en su implementación para portafolios con un gran número de activos.

Engle (2002) propone los modelos DCC para la modelación de las correlaciones dinámicas de forma condicional (al estilo GARCH). Esta clase de modelos son una opción parsimoniosa para modelar portafolios con un número grande de activos puesto que con las correlaciones condicionales y la volatilidad condicional podemos estimar toda la matriz condicional de varianzas y covarianzas de un portafolio en particular.

Tomemos como ejemplo el value portfolio estudiado en Engle (2009) que se compone de una posición larga en un portafolio con pesos homogéneos de acciones que tuvieron un desempeño por debajo del S&P500 el año anterior y de una posición larga en un portafolio cuyo desempeño fue superior a dicho índice. Al estilo del Value at Risk se crean bandas de +/- 3-sigma. Para una distribución normal un “evento 3-sigma” ocurre cada año o cada dos años. El hecho de que las colas de la una distribución sean delgadas (por ejemplo, la distribución normal) quiere decir que vamos a tener una sub-estimación del riesgo y vamos a tener eventos 3-sigma más frecuentes. En las siguientes dos gráficas se pretende ilustrar cómo la modelación de las correlaciones dinámicas mediante el modelo DCC permite tener una anticipación más adecuada del riesgo del portafolio, respecto a la medida de volatilidad histórica. En este primer gráfico sólo se presenta un evento 3-sigma, el 23 de enero de 2008. Las bandas se empiezan a ampliar desde principios de julio permitiendo cubrir las fluctuaciones de agosto.

Gráfica 1

En esta segunda gráfica, utilizando volatilidad y correlaciones históricas, hay siete días con eventos 3-sigma.

Gráfica 2

Un ejemplo más cercano del empleo de los modelos DCC es el que desarrollé en mi tesis de Maestría  en el Colmex (Correlaciones Dinámicas en la Evaluación del Riesgo de Crédito: Un Modelo de Dos Factores). El tema que me propuse estudiar fue el riesgo de crédito en un portafolio de activos de la Bolsa Mexicana de Valores. En el trabajo propongo que los rendimientos de los activos en el portafolio pueden modelarse mediante un factor local (IPC), un factor global (S&P500) y un componente idiosincrático. La dinámica de las varianzas y covarianzas asociada a los factores local y global va a determinar la estructura de dependencia entre los activos del portafolio. Después de realizar una ortogonalización de los factores, estimamos la matriz de varianzas y covarianzas del IPC* y del S&P500. Las siguientes gráficas muestran cómo se ve por dentro esta matriz condicional de varianzas (volatilidades) y covarianzas (correlaciones):

Gráfica 3

Gráfica 4

Conocer la estructura de correlaciones en el tiempo nos permite simular la función de pérdidas, la cual es la herramienta fundamental para el administrador del riesgo de crédito del portafolio.

Se observó el desempeño del modelo propuesto tanto en la crisis de 1994-1995, como en la crisis de 2008. Los resultados fueron consistentes con los hechos estilizados de una mayor dependencia en la cola inferior de la distribución de rendimientos y de exceso de kurtosis en períodos de crisis económicas. Las funciones de pérdida (rendimientos) y las correlaciones de default mostraron un comportamiento empírico que describe adecuadamente los períodos económicos analizados. La evaluación no condicional del riesgo de crédito puede conducir a subestimar la exposición al mismo.

Los modelos DCC tienen distintas aplicaciones como son: la medición del riesgo (crédito, mercado, sistémico), la asignación de activos a un portafolio, la valuación de derivados, modelos macroeconómicos, entre otras. Una aplicación interesante es la medición de excesos de correlación entre distintos mercados (contagio financiero) en donde una pregunta relevante es saber si existen correlaciones que no se derivan únicamente de la actualización de la información en los fundamentales, lo cual a su vez conduce a analizar procesos de revelación de información como el trading.

Carlos Reyes es Maestro en Ciencias Económicas por El Colegio de México, actualmente estudia el Doctorado en Economía en la misma institución. Su trabajo de tésis, Correlaciones Dinámicas en la Evaluación del Riesgo de Crédito: Un Modelo de Dos Factores, ganó el Premio Nacional de Investigación de la Bolsa Mexicana de Valores 2009 y el Premio Mercados Financieros 2009.

27
feb
10

Cuestionando paradigmas: John Roemer

Por Andrés Hincapié e Irvin Rojas

El pasado lunes (Colmex) y martes (ITESM – Ciudad de México) el profesor John Roemer visitó la Ciudad de México para presentar sus trabajos enmarcados en la teoría de la justicia y sus implicaciones en el análisis del cambio climático y de la desigualdad. En seguida presentamos algunas reflexiones al respecto.

Cambio climático

Cambio climático y sus implicaciones de política para mejorar la calidad del medio ambiente son conceptos que aparecen en los foros de biólogos, químicos e incluso políticos, que consideran al ambiente como algo bueno que debemos cuidar. En los discursos se consideran los efectos sobre la salud y la biodiversidad que el deterioro ambiental produce. Pero, ¿qué sucede, si desde una perspectiva económica, el ambiente es una parte esencial del bienestar de las personas? Esto es lo que el profesor Roemer y sus colegas presentan en su artículo A Dynamic Analysis of Human Welfare in a Warming Planet, trabajo presentado ante profesores y alumnos de la Maestría en Economía del Colmex.

Introduciendo la calidad del ambiente en una función de utilidad (además del consumo, el ocio, la educación y el acervo de conocimiento), Roemer desarrolla un modelo multigeneracional restringido a que las emisiones de contaminantes inherentes a la producción se mantengan constantes (además de ecuaciones de movimiento del capital físico y humano). Empleando las medidas de emisiones de CO2 que los científicos consideran factibles para que la calidad del aire se mantenga en niveles aceptables, se obtienen trayectorias óptimas que maximizan la utilidad de la generación inicial bajo dos posibles escenarios: el primero, en el que todas las generaciones siguientes tienen un nivel estable de utilidad; y el segundo, en el que cada generación futura obtiene un nivel de utilidad mayor que el de la anterior, creciendo a una tasa constante.

Más allá de los resultados, que son completamente normativos e indican la dirección en la que deberían dirigirse la política ambiental y educativa, el trabajo de Roemer también es valioso al resaltar aspectos que ignoran los modelos utilitaristas descontadores (como él llama a los modelos en los que el bienestar de las generaciones futuras es menos valorado que el de generaciones más recientes).

En primer lugar, al introducir la educación y el conocimiento como bienes necesarios para los seres humanos, incorpora el hecho de que las personas valoran el saber y el entender el mundo, más allá de considerar a la educación como un medio para tener acceso a bienes en el futuro.

Por otro lado, estos modelos se enmarcan en la teoría de igualdad de oportunidades sistematizada por Roemer, al seno de la cual es éticamente injustificable que una persona o una generación tenga el acceso a ventajas (p.e. ingreso, calidad del aire) diferenciadas sólo porque tuvo el accidente de nacer en cierta familia o en cierto momento histórico.

John Roemer con estudiantes y profesores del CEE

Igualdad de oportunidades

El tema principal del seminario impartido por el profesor Roemer en el ITSM fue la igualdad de oportunidades. En este marco teórico la desigualdad observada en resultados (p.e. ingreso, consumo, educación) de los individuos debe ser juzgada por cuán duro se esfuerzan éstos independientemente de aquellas características que son exógenas a ellos.

Podemos pensar en una población de individuos entre los que hay diferencias en algún resultado, por ejemplo ingreso. En general, cualquier persona pensaría que estas diferencias no son censurables en la medida en que los individuos con mejores resultados se hayan esforzado más.  Sin embargo, ¿por qué habrían de ser aceptadas desde un punto de vista ético aquellas diferencias producto de circunstancias sobre las cuales los individuos no tienen responsabilidad, como la educación de sus padres, su sexo o su raza? El profesor Roemer plantea la necesidad de nivelar el campo de juego, es decir, igualar las condiciones para que individuos que se esfuercen igual puedan alcanzar niveles similares de resultados independientemente de condiciones sobre las cuales no deciden.

Por último, es muy importante resaltar la solución que presenta al aparente trade-off eficiencia-igualdad que se ha citado mucho en la literatura del tema. El profesor Roemer argumenta que si nos aceptamos dentro del marco ético de nivelar el campo de juego para tratar las cuestiones de desigualdad, entonces no deberíamos medir el crecimiento (que sería lo correspondiente a la eficiencia) con el PIB per cápita sino con las mejoras en resultados de aquellos más desventajados. De esta forma, el trade-off entre eficiencia e igualdad desaparece dado que las políticas que nivelan el campo de juego son también eficientes. Todo está en aceptarse dentro del mismo marco ético al hacer este tipo de valoraciones… en últimas, ¿por qué utilizar marcos diferentes?

Una definición más formal de su teoría pueden encontrarla aquí y algunos de sus artículos sobre el tema aquí. Otro documento interesante, en el que se lleva a la práctica el concepto de igualdad de oportunidades para América Latina, es el libro, publicado por el Banco Mundial, Measuring Inequality of Opportunities in Latin America and the Caribbean.

Siendo el autor pionero de la corriente conocida como marxismo analítico, los conceptos de justicia que introduce en sus modelos nos llevan a reflexionar sobre la forma en que los economistas concebimos la sustentabilidad  y la equidad. Sus trabajos son referencia obligada en estos temas de interés creciente en la ciencia económica.

Andrés Hincapié es Ingeniero Industrial por la Universidad Tecnológica de Pereira (Colombia). Irvin Rojas es Licenciado en Economía Agrícola por la Universidad Autónoma Chapingo. Ambos son estudiantes de la Maestría en Economía de El Colegio de México.




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