27
Feb
10

Cuestionando paradigmas: John Roemer

Por Andrés Hincapié e Irvin Rojas

El pasado lunes (Colmex) y martes (ITESM – Ciudad de México) el profesor John Roemer visitó la Ciudad de México para presentar sus trabajos enmarcados en la teoría de la justicia y sus implicaciones en el análisis del cambio climático y de la desigualdad. En seguida presentamos algunas reflexiones al respecto.

Cambio climático

Cambio climático y sus implicaciones de política para mejorar la calidad del medio ambiente son conceptos que aparecen en los foros de biólogos, químicos e incluso políticos, que consideran al ambiente como algo bueno que debemos cuidar. En los discursos se consideran los efectos sobre la salud y la biodiversidad que el deterioro ambiental produce. Pero, ¿qué sucede, si desde una perspectiva económica, el ambiente es una parte esencial del bienestar de las personas? Esto es lo que el profesor Roemer y sus colegas presentan en su artículo A Dynamic Analysis of Human Welfare in a Warming Planet, trabajo presentado ante profesores y alumnos de la Maestría en Economía del Colmex.

Introduciendo la calidad del ambiente en una función de utilidad (además del consumo, el ocio, la educación y el acervo de conocimiento), Roemer desarrolla un modelo multigeneracional restringido a que las emisiones de contaminantes inherentes a la producción se mantengan constantes (además de ecuaciones de movimiento del capital físico y humano). Empleando las medidas de emisiones de CO2 que los científicos consideran factibles para que la calidad del aire se mantenga en niveles aceptables, se obtienen trayectorias óptimas que maximizan la utilidad de la generación inicial bajo dos posibles escenarios: el primero, en el que todas las generaciones siguientes tienen un nivel estable de utilidad; y el segundo, en el que cada generación futura obtiene un nivel de utilidad mayor que el de la anterior, creciendo a una tasa constante.

Más allá de los resultados, que son completamente normativos e indican la dirección en la que deberían dirigirse la política ambiental y educativa, el trabajo de Roemer también es valioso al resaltar aspectos que ignoran los modelos utilitaristas descontadores (como él llama a los modelos en los que el bienestar de las generaciones futuras es menos valorado que el de generaciones más recientes).

En primer lugar, al introducir la educación y el conocimiento como bienes necesarios para los seres humanos, incorpora el hecho de que las personas valoran el saber y el entender el mundo, más allá de considerar a la educación como un medio para tener acceso a bienes en el futuro.

Por otro lado, estos modelos se enmarcan en la teoría de igualdad de oportunidades sistematizada por Roemer, al seno de la cual es éticamente injustificable que una persona o una generación tenga el acceso a ventajas (p.e. ingreso, calidad del aire) diferenciadas sólo porque tuvo el accidente de nacer en cierta familia o en cierto momento histórico.

John Roemer con estudiantes y profesores del CEE

Igualdad de oportunidades

El tema principal del seminario impartido por el profesor Roemer en el ITSM fue la igualdad de oportunidades. En este marco teórico la desigualdad observada en resultados (p.e. ingreso, consumo, educación) de los individuos debe ser juzgada por cuán duro se esfuerzan éstos independientemente de aquellas características que son exógenas a ellos.

Podemos pensar en una población de individuos entre los que hay diferencias en algún resultado, por ejemplo ingreso. En general, cualquier persona pensaría que estas diferencias no son censurables en la medida en que los individuos con mejores resultados se hayan esforzado más.  Sin embargo, ¿por qué habrían de ser aceptadas desde un punto de vista ético aquellas diferencias producto de circunstancias sobre las cuales los individuos no tienen responsabilidad, como la educación de sus padres, su sexo o su raza? El profesor Roemer plantea la necesidad de nivelar el campo de juego, es decir, igualar las condiciones para que individuos que se esfuercen igual puedan alcanzar niveles similares de resultados independientemente de condiciones sobre las cuales no deciden.

Por último, es muy importante resaltar la solución que presenta al aparente trade-off eficiencia-igualdad que se ha citado mucho en la literatura del tema. El profesor Roemer argumenta que si nos aceptamos dentro del marco ético de nivelar el campo de juego para tratar las cuestiones de desigualdad, entonces no deberíamos medir el crecimiento (que sería lo correspondiente a la eficiencia) con el PIB per cápita sino con las mejoras en resultados de aquellos más desventajados. De esta forma, el trade-off entre eficiencia e igualdad desaparece dado que las políticas que nivelan el campo de juego son también eficientes. Todo está en aceptarse dentro del mismo marco ético al hacer este tipo de valoraciones… en últimas, ¿por qué utilizar marcos diferentes?

Una definición más formal de su teoría pueden encontrarla aquí y algunos de sus artículos sobre el tema aquí. Otro documento interesante, en el que se lleva a la práctica el concepto de igualdad de oportunidades para América Latina, es el libro, publicado por el Banco Mundial, Measuring Inequality of Opportunities in Latin America and the Caribbean.

Siendo el autor pionero de la corriente conocida como marxismo analítico, los conceptos de justicia que introduce en sus modelos nos llevan a reflexionar sobre la forma en que los economistas concebimos la sustentabilidad  y la equidad. Sus trabajos son referencia obligada en estos temas de interés creciente en la ciencia económica.

Andrés Hincapié es Ingeniero Industrial por la Universidad Tecnológica de Pereira (Colombia). Irvin Rojas es Licenciado en Economía Agrícola por la Universidad Autónoma Chapingo. Ambos son estudiantes de la Maestría en Economía de El Colegio de México.


2 Responses to “Cuestionando paradigmas: John Roemer”


  1. 3 marzo, 2010 a las 11:27

    Gracias por presentar un excelente resumen de las charlas y puntos de vista que nos dio John Roemer la semana pasada. Me gustaría agregar dos o tres preguntas que surgieron y que fueron formuladas por colegas vuestros: i) hasta dónde llevamos la igualdad de oportunidades?…deberíamos cobrarles impuestos niveladores a las personas por diferencias que podrían considerarse “genéticas”, tales como la habilidad para jugar al fútbol o al golf?, ii)cada cuánto hay que nivelar el terreno de juego?…cada generación? cada 100 años?, y iii)de dónde proviene el compromiso ético de cuidar lo que hay (ej. medio ambiente) para las futuras generaciones cuando, no es en general lo que las anteriores generaciones hicieron?…
    De nuevo, felicitaciones por la iniciativa del blog.
    Isidro

  2. 2 Andrés Hincapié
    3 marzo, 2010 a las 18:50

    Efectivamente, los interrogantes que surgieron a partir de las charlas y que nos recuerdas ahora son fascinantes. Creo que los dos primeros interrogantes corresponden a una seria preocupación pragmática que pude notar entre varios de los que asistimos a las charlas; ahora, cuando digo preocupación me refiero al interés de que estos conceptos se lleven a la práctica de una forma adecuada, es como preguntarnos…dado que el óptimo sólo existe como referencia, ¿cómo puede ser la estática y la dinámica de la igualdad de oportunidades en la realidad?

    Por otra parte, acerca del tercer interrogante, creo que sería bueno anotar que el interrogante tiene dos supuestos fundamentales. El primero: existe un compromiso ético de las actuales generaciones de “cuidar lo que hay”. El segundo: las generaciones pasadas en general no “cuidaron lo que había”. Sobre el primero no hay mucha discusión, el número de personas pensando estos temas y las acciones tomadas por organismos internacionales (p.e. ONU, BM) son prueba de ello (sin hacer juicios sobre la dimensión de esa preocupación). El segundo supuesto es quizá menos claro. Uno podría pensar que los grandes desarrollos en la ciencia que se han dado en generaciones pasadas han sido una clara preocupación por futuras generaciones; se dice que en general gozamos de un mayor bienestar. Es más, uno podría pensar que las generaciones pasadas que “no han cuidado lo que había” no son “tan pasadas”. Y que es posible que los mayores daños los hayan hecho generaciones recientes probablemente traslapadas con las actuales. Yo creo que el interrogante es aún más agudo si pensamos que las generaciones que parecen no haberse preocupado ya contaban con un buen conjunto de información acerca de los impactos.

    Por último, aunque la solución a este cuestionamiento pasa por voluntades políticas y problemas de coordinación entre toda la humanidad, creo que al menos es claro que nacer en un ambiente al menos tan bueno(?)como el de nosotros es un derecho contra el cual encuentro difícil dar argumentos; es por esto que, en caso de que aceptemos que nuestros antepasados no se preocuparon, sería interesante buscar las razones tras su decisión.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: