21
Abr
10

La economía y el fútbol

Por José María Contreras

A propósito de la próxima realización de la Copa Mundial de Fútbol en Sudáfrica, a muchos aficionados mexicanos que compartimos nuestra afición tanto por este deporte como por la economía, nos inquieta dos cosas: en primer lugar, los costos y beneficios económicos involucrados en este evento y, en segundo lugar, cuáles son las posibilidades reales del equipo mexicano de ganar esta competición. En ambos casos, la economía y los economistas pueden ofrecer algunas respuestas.

Respecto al primer punto no hay duda que la Copa del Mundo es un verdadero negocio. La empresa de consultoría e investigación De la Riva Group estima que la Copa Mundial de Fútbol de Sudáfrica en conjunto con todos los equipos afiliados a la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) representan unos 500,000 millones de dólares. Sin embargo, la mayor parte de los economistas se muestran escépticos respecto a que la realización de un evento deportivo como la Copa del Mundo sea una buena idea, ya que los enormes costos que implica su organización (por ceremonias de inauguración y clausura, construcción de estadios, obras de infraestructura, transporte y comunicaciones y otros) parecen superar por mucho sus potenciales beneficios económicos (creación de empleos, entradas de divisas por turismo, etc.), y en muchas ocasiones el país (y/o las ciudades sedes) de este evento terminan con elevadas deudas, que al final deben pagar los ciudadanos. Sólo para dar una idea de los elevados costos que implica un evento deportivo: se estima que la ceremonia de apertura de las Olimpiadas de Beijing en 2008 costaron más de 100 millones de dólares, mientras que al menos 100 millones de chinos viven con menos de 1 dólar al día, de acuerdo a “El efecto olímpico en el comercio” de Rose y Spiegel (2010).

Por otra parte también está el argumento de que muchos de esos gastos representan una desviación de fondos para dicho acontecimiento, en detrimento de proyectos sociales, como escuelas y hospitales, que serían más beneficiosos para un país como Sudáfrica, es decir, el costo de oportunidad de realizar la Copa del Mundo es extremadamente elevado. Finalmente, se argumenta que muchos de los beneficios son capturados por empresas privadas patrocinadoras y por las grandes cadenas de televisión. En definitiva, los economistas son partidarios de que antes de emprender una tarea gigantesca como organizar una Copa del Mundo (o unos Juegos Olímpicos) deben considerarse con mucha calma y detenimiento sus costos y beneficios.

Pero, a pesar de lo anterior, muchos países están más que dispuestos a organizar este tipo de eventos: “El deseo de acoger una Copa Mundial o unos Juegos Olímpicos es insaciable” dice Jeremy Clift (en “Gol a favor o en contra”), Director de la Revista Finanzas y Desarrollo, una publicación trimestral del FMI, que dedica su más reciente número al análisis de la relación entre economía y deporte. En el caso de Sudáfrica parece que la importancia simbólica de ser el país anfitrión va más allá del orgullo de ser los primeros en organizar una Copa del Mundo de Fútbol en el continente africano, sino que está estrechamente ligado a la reconstrucción de su economía, la reducción de las antiguas divisiones sociales y raciales, y la creación de una nueva identidad nacional.

Fuente: Portada del número de marzo de la revista Finanzas y Desarrollo, del FMI

Algunos economistas han tratado de medir el impacto de acontecimientos deportivos como las Olimpiadas o las Copas del Mundo sobre el comercio, a través de cuidadosos estudios econométricos usando los denominados modelos de gravedad, y han encontrado, sorpresivamente, que sí tienen un impacto positivo, considerable y permanente sobre los flujos comerciales según The Olympic Effect”, de Rose y Spiegel (2009). Los autores rgumentan que esto parece estar relacionado con el hecho de que los países anfitriones tienden a liberalizar su comercio a partir de dicho acontecimiento deportivo, es decir, dichos eventos aparentemente inducen la liberalización gracias a las actividades o a la creación de infraestructura que traen asociada (recuérdese que México organizó la Copa del Mundo en 1986, que coincide con el inicio del proceso de apertura comercial del país y su incorporación al GATT (OMC)). Con base en lo anterior, piensan que la realización de la Copa del Mundo por parte de Sudáfrica constituye una declaración patente de que ese país se está transformando en un miembro responsable de la comunidad internacional y está enviando una señal, a sus ciudadanos y al resto del mundo, de que desea liberalizar su comercio exterior.

Respecto al segundo punto, casi siempre que como aficionados especulamos acerca de las posibilidades de que México sea campeón del mundo, arribamos a la conclusión de que existen muy pocas, y lo más que deseamos es que México haga un buen papel, que supere al de la pasada Copa del Mundo realizada en Alemania. En dicha competición, el equipo mexicano realizó una de sus mejores actuaciones, pero al final quedó la sensación de que el equipo falló en la hora decisiva: “jugamos como nunca y perdimos como siempre”. Actualmente la selección mexicana ha incluido a varios futbolistas que tienen experiencia en ligas extranjeras, especialmente la europea, y la dirige un técnico de amplia experiencia nacional e internacional, que le imprimió carácter y sentido táctico al equipo, pero aún con todo, la pregunta sigue siendo la misma: ¿Seremos capaces ésta vez de ganar la Copa del Mundo?

Parece que la respuesta a esta pregunta tiene muy poco que ver con nuestros deseos y sí mucho con las estadísticas y ¡la economía! Recientemente se publicó el libro Soccernomics (2009), escrito por los ingleses Simon Kuper, columnista del diario londinense Financial Times, y Stephan Szymanski, economista de la City University de Londres especializado en deportes, donde los autores se plantean usar las herramientas de la economía, en particular la econometría, para entender mejor el fútbol (una reseña del libro se encuentra en la revista Finanzas y Desarrollo antes citada y es realizada por Heiko Hesse, economista del FMI y exjugador profesional de fútbol del Borussia Dortmund, de la liga alemana). Kuper y Szymanski metieron cientos de datos en una computadora y corrieron modelos de regresión y encontraron que tres variables: la población, el PIB per cápita y la experiencia futbolística de un país, son los principales factores que explican el éxito de un equipo en la primera ronda de la Copa del Mundo. Sin embargo, estos tres factores sólo explican el 25 % de la variación en las diferencias de goles, y el restante 75% son elementos fortuitos o aleatorios.

Con base en sus resultados, diseñaron una lista con los países de mayor potencial futbolístico. México quedó en el lugar 78º entre 188 naciones (¡nada que ver con los rankings que hace la FIFA!), porque, según los autores, falla en dos de las tres categorías. Tiene población suficiente como para convertirse en una fuerza dominante en el futbol (como Turquía y Japón), pero el tamaño de su economía aún es relativamente bajo y tiene una escasa experiencia futbolística internacional. Para medir esto último, los autores tomaron los partidos oficiales jugados por todas las selecciones nacionales entre 1980 y 2001 y encontraron que en ese periodo, el Tri jugó 278 partidos; en cambio, Alemania, Inglaterra y Brasil, jugaron más de 750 partidos cada uno. Tampoco ayuda a México ser miembro de una confederación regional tan insular como la Concacaf que, históricamente, ha tenido poco contacto con el resto del mundo futbolístico. En entrevista reciente realizada por la revista Expansión, “Matemáticas para ganar el mundial”, Kuper, dice que: “a México le falta experiencia, enfrentarse más a menudo con los mejores equipos del planeta. La selección mexicana sólo ve el mejor futbol en las Copas del Mundo, cuando quizás ya es un poco tarde, porque hay que rendir inmediatamente”. Así que si tomamos en cuenta los resultados de este estudio, desafortunadamente no debemos ser demasiado optimistas acerca de las verdaderas posibilidades de ganar la Copa del Mundo en Sudáfrica.

Uno de los muchos asuntos que Kuper y Szymanski abordan en su libro es el dinero que despilfarran los clubes cuando compran jugadores: creen que las directivas y los entrenadores se enamoran perdidamente de futbolistas sobrevalorados que juegan bien dos partidos o que súbitamente aparecen en las portadas de los diarios, y su recomendación, que casi podría ampliarse a cualquier gerente a cargo de un grupo de empleados, es que la inclusión de un futbolista en un equipo debe evaluarse por toda su carrera (no por su desempeño de los últimos meses), debe tomarse en cuenta a jugadores que estén atravesando o hayan atravesado una mala racha pero que tengan cualidades técnicas y poner el foco en veinteañeros, que son los que ofrecen mejor rendimiento.

Javier Aguirre, técnico de la selección nacional, en declaraciones hechas en Madrid en febrero de este año confesó que ha leído el libro Soccernomics. Quizá le haya hecho caso a esta recomendación y ello explica la aparentemente sorpresiva decisión de incluir a jugadores como el Conejo Pérez, el Bofo Bautista, el Venado Medina, y otros que no habían sido tradicionalmente considerados en los llamados a la selección, y a los jovencitos Chicharito Hernández y Jonathan Dos Santos, que atraviesan un buen momento y prometen buenos rendimientos. Si El Vasco le atina, en una de esas nos convertimos en ¡campeones del mundo!, incluso contra la opinión de los economistas.

José María Contreras Castillo es candidato a Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Autónoma de Barcelona, actualmente labora como profesor – investigador en la Universidad Autónoma Chapingo.


6 Responses to “La economía y el fútbol”


  1. 1 Sergio Bonilla
    23 abril, 2010 a las 13:06

    Estimado doctor José María
    Leí con atención su comentario y medio gusto poder entenderlo sin ser economista, reciba un cordial saludo.
    Soy trabajador de la UACH y me da gusto que personas como usted pongan en alto (verdaderamente) el nombre de México.

    • 2 Anónimo
      26 abril, 2010 a las 22:05

      Estimado Sergio:
      Agradezco tu comentario. Parte de nuestra tarea como profesores y divulgadores de la economía es intentar comunicarnos con un público mas amplio de no economistas y por eso celebro te haya gustado.

  2. 3 JIM Contreras-Castillo
    23 abril, 2010 a las 17:09

    Excelente!!
    Además el blog está muy bién.
    Felicidades a todo el equipo y especialmente al Dr Contreras

  3. 5 Jesus Alejandro Leal Salas
    23 abril, 2010 a las 18:19

    Excelente publicacion, yo tambien apuesto a la juventud y la actitud de esa juventud para obtener mejores logros, sea en lo Futbolistico o en lo Economico.

    Felicidades Dr. Contreras.

  4. 6 Anónimo
    26 abril, 2010 a las 22:12

    Alex:
    Pues tienes razón deberíamos apostar y apoyar mas a los jóvenes en este país, y no sólo en el fútbol
    Gracias por tu comentario


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