22
Sep
10

Sobre el estudio de la movilidad social y la nueva evidencia para México

Por Irvin Rojas

Cuando decimos que un objeto se mueve es porque podemos definir un espacio geométrico y un grupo de cuerpos de referencia para describir el movimiento de los demás cuerpos con respecto a estos cuerpos de referencia en el espacio. De la misma manera, se entiende por movilidad social al cambio relativo de los individuos en la jerarquía social. Los sociólogos definen la jerarquía social con respecto a la pertenencia de los individuos a una clase ocupacional o a una clase política. Los economistas, en cambio, utilizan el nivel de ingresos para definir la jerarquía social. Estas dimensiones definen la estratificación social. Aunque estas tres dimensiones sociales se traslapan y muchas veces son redundantes, no es raro que los hombres más ricos no ocupen las posiciones más altas de la jerarquía política, como hace notar el sociólogo ruso Pitirim Sorokin, uno de los precursores del estudio de la movilidad social.

Los primeros estudios de movilidad social analizan el proceso con un enfoque sociológico y de economía política, empleando como herramienta fundamental la matriz de transición de clases ocupacionales. Una matriz de transición es una matriz de cuadrada de dimensión n en la que el j-ésimo elemento de la i-ésima columna denota la proporción de padres de la j-ésima clase social cuyos hijos se movieron a la i-ésima clase social. Es decir, la matriz representa las probabilidades de transición de una clase social a otra, en una generación.  Se interpretaban estos movimientos como respuestas al sentido de pertenencia de clase de ciertos grupos (por ejemplo, William Sewell en “Social Mobility in a Nineteenth-Century European City” atribuye la baja movilidad de los obreros en la Marsella del siglo XIX a su conciencia de clase y su desprecio por los trabajos burgueses), por las aspiraciones de la pequeña burguesía que simpatizaban con el individualismo y la propiedad privada, o a un proceso de “cortar las raíces”, acentuado en los migrantes y los hijos de los campesinos, quienes al liberarse de sus lazos familiares, respondían más a los incentivos para abandonar la ocupación de sus padres. La Figura 1 muestra una típica matriz de transición, para el caso de Inglaterra (1949).

Más recientemente, los estudios de movilidad social interpretan los movimientos en la matriz de transición como respuesta a elementos de mercado, esencialmente, como respuesta a diferencias en la escolaridad alcanzada por los hijos.

En el caso de México, Fernando Cortés y Agustín Escobar, por ejemplo, estudian la movilidad social para una muestra urbana con una matriz de transición modificada que evalúa la probabilidad de que un individuo alcance el estrato social más alto, condicional al estrato social de pertenencia del padre. En su artículo “Movilidad social intergeneracional en el México Urbano”, estos autores concluyen que a partir de 1988 se presenta un descenso en las oportunidades de todos los estratos sociales para ascender a la clase social más alta, lo cual se atribuye al cambio “en el modelo de acumulación”. Además, este estrechamiento de las oportunidades fue mayor para las clases sociales más bajas, lo cual, de acuerdo a los autores, es un indicador “de creciente desigualdad y de un aumento de la barrera que separa los logros de las clases superiores e intermedias respecto a los obreros, empleados de bajo nivel de los servicios y de los agricultores en general”.

Los economistas han seguido una estrategia alternativa para analizar la movilidad social. Gary Becker y Niegel Tomes, en su influyente artículo “An Equilibrium Theory of the Distribution of Income and Intergenerational Mobility”, formalizan la transmisión intergeneracional del ingreso de padres a hijos empleando un modelo en el que los padres maximizan su utilidad, que depende de su nivel de consumo y del ingreso de su descendencia. Un resultado de esta teoría es la conocida regresión de Galton – Becker – Solon, que define el ingreso de cada hijo en función del ingreso del padre:

yH = α + βyP + uH

Con este resultado, los primeros estudios de transmisión intergeneracional estiman la elasticidad intergeneracional del ingreso, conocida en la literatura como “beta intergeneracional”, con una regresión por mínimos cuadrados en la que una medida logarítmica del ingreso de los hijos se explica por una medida logarítmica del ingreso de los padres y un término de error, controlando por la edad tanto de los padres como de los hijos, empleando datos en forma de panel. La metodología para la estimación con datos en panel es revisada por Gary Solon, quien en su artículo “Intergenerational Income Mobility in the United States” expone los problemas presentes en los primeros estudios y propone el método hoy popular en la literatura.

En muchos países la carencia de datos en forma de panel supone un obstáculo para la estimación de la elasticidad intergeneracional. Para salvar esta dificultad, Björklund y Jäntti en su influyente artículo “Intergenerational income mobility in Sweden compared to the United States” proponen usar dos muestras de sección cruzada, una para padres y otra para hijos, empleando mínimos cuadrados en dos etapas en dos muestras. La idea es construir un “padre sintético” para cada individuo de la muestra de hijos, empleando los coeficientes de regresión de una primera etapa en la que se explica el ingreso del padre por medio de su nivel educativo y su ocupación.

En mi trabajo “Transmisión Intergeneracional del Ingreso en México” empleo el mismo método para estimar la elasticidad intergeneracional en México usando los datos de la Encuesta de Movilidad Social 2006 del Centro de Estudios Espinosa Yglesias y la Encuesta de Ingreso y Gasto de los Hogares 1992 del INEGI. Los resultados arrojan una estimación de la beta intergeneracional de 0.31. La Figura 2 muestra los resultados obtenidos para distintos países empleando una metodología similar. Los resultados implican un mayor grado de movilidad social en México que en todos los países en desarrollo con estudios comparables.

Los resultados parecen sorprendentes si consideramos que México sigue siendo uno de los países con mayor desigualdad del ingreso en América Latina (ver el “Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe 2010”). Es probable que la cobertura educativa gratuita esté actuando a favor de los individuos menos habilidosos, abriéndoles mayores oportunidades de romper los lazos familiares. Esto se establece en el trabajo al rechazar la presencia de restricciones de crédito en la muestra disponible. (Se dice que un agente enfrenta una restricción de crédito si el monto de inversión óptima, aquel con el que maximiza su utilidad o beneficio, es tal que no puede afrontarlo con sus recursos disponibles y tampoco tiene la posibilidad de endeudarse).

La movilidad social es un tema en el que falta mucho por investigar. La disponibilidad de encuestas en forma de panel y con información sobre muchas otras características de los individuos a lo largo de varias generaciones representa una oportunidad para analizar la movilidad social de una manera cada vez más completa. Por ejemplo, la transmisión del coeficiente intelectual (IQ) y la habilidad, de la salud, de las actitudes y el comportamiento social, del consumo y de la riqueza, entre otros. Entender los mecanismos detrás de la transmisión intergeneracional es el siguiente paso para proponer mejores políticas públicas, encaminadas a promover la igualdad de oportunidades.

Fuente: “Measuring Social Mobility”, de Sigbert Jon Prais (1955)

Fuente: Elaboración propia con los datos de la Tabla 2 en “Intergenerational Income Mobility in a Less Developed, High-Inequality Context: The Case of Chile”, de Nunez y Miranda (2010), y los resultados para México citados en el texto.

Rubén Irvin Rojas Valdés es candidato a Maestro en Economía por El Colegio de México.


5 Responses to “Sobre el estudio de la movilidad social y la nueva evidencia para México”


  1. 1 Raymundo
    22 septiembre, 2010 a las 19:17

    Muy bien Irvin.
    Es preciso mencionar que el CEEY tiene su programa de becas para el estudio de la movilidad social. Estas pueden ser encontradas aqui http://www.ceey.org.mx/site/movilidad-social/iii-convocatoria-becas-licenciatura-maestria-2010

  2. 2 Roberto
    23 septiembre, 2010 a las 09:02

    Muy buena participación Irvin.
    Esperemos que leyendo este tipo de posts la gente se anime a investigar más sobre la movilidad social. Aprovecho para comentarles que el CEEY también ofrece becas para doctorado, la liga que copió Raymundo es la convocatoria para becas de licenciatura y maestría: http://www.ceey.org.mx/site/movilidad-social/ii-convocatoria-becas-doctorales-2010

  3. 3 David
    23 septiembre, 2010 a las 13:32

    Muy buen trabajo, es bastante interesante la perspectiva que usaste para la movilidad social, por cierto, alguien conoce un vinculo donde se encuentre la comparación del nivel del ingreso a escala mundial.

  4. 4 Isidro
    23 septiembre, 2010 a las 14:48

    Buen blog Irvin. Gracias…. sin embargo (lo viste venir, no?)… cuando los resultados son tan sorprendentes como éste (movilidad de México superior a la de Alemania, Francia, USA,….), y dada la tendencia a confirmar los paradigmas heredados que tenemos cuando hacemos investigación, sería bueno tener información adicional de otros trabajos para México para corroborar/poner dudas sobre tus hallazgos. Por ejemplo, los trabajos de Behrman y colaboradores (Inter-American Development Bank
    Banco Interamericano de Desarrollo (BID) Research department Departamento de investigación Working Paper #452) muestran siempre una muy baja movilidad en niveles educativos en México, similar a la de los otros países latinoamericanos y mucho más baja que la de los países desarrollados. Si la movilidad educativa es baja, cuesta creer que la movilidad de ingresos no lo fuera.

  5. 5 Irvin Rojas
    28 septiembre, 2010 a las 19:10

    Gracias Ray y Roberto. Como bien mencionan, el estudio de la movilidad es interensatísimo y se puede abordar de muy diversas formas. El acceso a más y mejores datos es indispensable entonces. Al respecto, lo que hace el CEEY con su programa de movilidad, la gran idea de la Escuela de Movilidad y sus programas de becarios son dignos de reconocimiento. Isidro, yo lo que encontré sobre movilidad educacional se corresponde con los hallazgos del trabajo. En particular es un documento del BID, de Behrman, Gaviría y Szkeley (http://idbdocs.iadb.org/wsdocs/getdocument.aspx?docnum=774945). Ellos estiman la elasticidad intergeneracional de los años de educación en alrededor de 0.5. Con mis datos hago la misma estimación y obtengo 0.45 (es una regularidad de que la elasticidad de la educación sea mayor que la del ingreso, al menos en los estudios que analicé). Una elasticidad de la educación moderada y una elasticidad del ingreso baja, quizás sea el siguiente paso para comprender mejor la movilidad social, entender como funcionan los mecanismos para que esto ocurra.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: