Archive for the 'Difusión' Category

02
Feb
11

Taller de Sociomática: Modelos Computacionales para el Estudio de la Complejidad Socioeconómica

I. Objetivos del taller

El propósito de este taller es el de contribuir al desarrollo de las ciencias sociales en México a partir de la difusión de un paradigma alternativo para el estudio de los procesos socioeconómicos, entendidos éstos como sistemas adaptables complejos. Si bien la investigación social a través de la teoría de la complejidad ha crecido exponencialmente en la última década impulsada desde prestigiosas universidades internacionales, en México todavía no es del todo conocida por lo que relativamente pocos investigadores la han incorporado a su batería de metodologías de estudio.

Congruentes con la misión de El Colegio de México de ser punta de lanza en la investigación social en México y Latinoamérica, el Centro de Estudios Económicos de esta institución ha decido promover este taller de educación continua con el objetivo de que profesores, investigadores y alumnos se familiaricen con este novedoso enfoque analítico y con los modelos de computación asociados.

El planteamiento del taller es transdisciplinario por lo que en sus distintos módulos se establecen las bases con las que estudiar fenómenos sociales de diversa índoles: económicos, sociológicos, políticos, demográficos y antropológicos. Asimismo, en el taller se combinan sesiones en las que se da una visión teórica de la complejidad socioeconómica con sesiones de laboratorio en las que los participantes aprenden a elaborar sus propios modelos computacionales.

II. ¿Qué es un sistema adaptable complejo?

Un sistema adaptable complejo es una colectividad de agentes que al interactuar entre sí y adaptarse al entorno produce fenómenos sofisticados (o propiedades emergentes) que no son el resultado directo de las propiedades inherentes a los agentes individuales. Los agentes pueden ser de índole químico, físico o biológico (moléculas, virus, especies, genes, átomos, partículas) pero también de índole socioeconómico (empresas, organizaciones, votantes, consumidores, partidos políticos, países). Ejemplos de patrones emergentes en al ámbito natural son los siguientes: ecosistemas, estados de la materia, colonias de hormigas, y en el ámbito social son los siguientes: mercados descentralizados, preferencias partidistas, normas sociales, desarrollo tecnológico y asentamientos humanos.

III. ¿A quién está dirigido?

El taller está dirigido a estudiantes de posgrado (maestría y doctorado), a investigadores sociales y a profesionistas interesados en actualizar sus conocimientos. El seminario está abierto a miembros de El Colegio de México y de cualquier otra organización. No es necesario contar con experiencia en sistemas de cómputo ni tener conocimientos de programación o matemáticas avanzadas. Tampoco se requiere haber realizado cursos en economía o sociología. Si bien los conocimientos previos en estas disciplinas y técnicas son bienvenidos, ya que pueden ser importantes para tener un mejor entendimiento de los temas expuestos, lo más importante es que el alumno esté interesado en problemáticas sociales y disponga de una mentalidad abierta para tratar de entender planteamientos teóricos diferentes.

VIII. Inscripciones

Inscripción e información adicional a través de correo electrónico en la dirección: gcastaneda@colmex.mx. El interesado deberá inscribirse lo antes posible ya que el cupo es limitado.  Los participantes que formen parte de El Colegio de México no realizarán pago alguno y los que provengan de otras instituciones tendrán que hacer un pago único de $2,320 (incluye IVA).  Favor de realizar su depósito en el Banco Mercantil del Norte, S.A (BANORTE), Cuenta de cheques no.0114058297 a nombre de El Colegio de México A.C., CLABE: 072 180 00114058297 9. Posteriormente mandar copia de la ficha de depósito por medio de la cuenta de correo electrónico: gcastaneda@colmex.mx y proporcionar datos fiscales en caso de requerir recibo.

Para mayor información sobre el calendario da click en el siguiente link Taller de Sociomática.

Gonzalo Castañeda es Doctor en Economía  por Cornell University en Nueva York, Estados Unidos. Actualmente es profesor-investigador en El Colegio de México.


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06
Oct
10

Inicia el Empirical Micro Lunch

David Mendoza

El Empirical Micro Lunch ha sido creado como un espacio de retroalimentación en el que profesores del CEE e invitados  presentan tanto avances como trabajos concluidos de las investigaciones que llevan a cabo.

Este lunes ha iniciado el Empirical Micro Lunch de este semestre y que mejor que, en palabras del Dr. Carlos Chapa, con alguien de casa: el Dr. Raymundo Campos, profesor investigador del CEE.

El Dr. Campos nos presentó los avances de su trabajo “The Trade-Offs in the Labor Market of Social Assistance Programs: The Case of the “Seguro Popular” Program in Mexico.”

¿Cuál es la relación entre la oferta laboral en el mercado formal y la implementación del Seguro Popular? Esta es la pregunta principal que motiva el trabajo del Dr. Campos.

Para dar luz a esta pregunta, se hizo una comparación de tendencias antes de la implementación del programa y después de la misma, para ver si estas se mantenían a través del tiempo, o de otro modo, para analizar si la introducción del Seguro Popular ha cambiado el empleo formal en los municipios en que se ha implementado. Para dicho análisis se utilizaron datos en panel y se llevó a cabo una estimación con efectos fijos, mediante la metodología de diferencias en diferencias.

Dentro de los resultados preeliminares se concluye que la implementación del programa tiene una relación negativa en el empleo formal, dentro de los municipios en que se instauró.

Esto es algo de lo que pudimos ver el lunes pasado en la primera sesión de esta nueva temporada del Micro Lunch. Una costumbre que ojalá se haga tradición en el CEE.

David Mendoza Tinoco es alumno de la Maestría en Economía del Colegio de México.

29
Sep
10

Historia Económica General de México.

Los invitamos a la presentación del libro “Historia Económica General de México” coordinado por la Dra. Sandra Kuntz Ficker.

08
Sep
10

“Experimantalistas” vs “estructuralistas”.

En preparación de mis clases de Maestría este semestre, he leído con gusto varios artículos sobre el debate entre “Experimentalistas” vs “Estructuralistas”. Les llamo así simplemente para identificarlos, y no con un tinte despectivo y mucho menos. De hecho, algunos nombres que mencionaré podrían estar de acuerdo en estar en ambos lados. El último número del Journal of Economic Perspectives incluye una interesante discusión sobre estos dos grupos (el paper de Angrist y Pischke (2010) puede ser visto aquí por ejemplo). Noam Scheiber en la revista The New Republic tiene un buen resumen sobre dos diferentes visiones de la economía. También el último número del Journal of Economic Literature contiene una interesante discusión entre Guido Imbens y Angus Deaton, y en formato electrónico aquí o acá. En esta entrada de blog, daré un muy breve resumen de los artículos y una opinión al respecto.

Los “experimentalistas” (Josh Angrist, Pischke, Esther Duflo, Banerjee) argumentan que debemos preocuparnos por el efecto causal de una variable sobre otra, no en correlaciones. Por ejemplo, si queremos conocer el efecto de la educación sobre los salarios, o el efecto de un programa de gobierno en salarios o pobreza, lo mejor que podemos hacer es un experimento aleatorio, y en su defecto una estrategia de identificación adecuada para obtener el efecto causal deseado. De esta forma, se minimizan los sesgos posibles y podemos tener lo que se conoce como “validez interna” (efecto causal) en la estimación. Este grupo de economistas argumentan que es más importante preocuparse por la validez interna que por otra cosa. Entonces esto ha llevado a que la investigación económica se limite a un contexto donde sea posible conseguir validez interna.

De esta forma Angrist y Pischke (2010) critican el estado de la Macroeconomía y Organización Industrial. Porque estas áreas no han evolucionado en buscar métodos más rigurosos para buscar validez interna. En cambio, esas áreas se han enfocado en modelos estructurales, calibración y simulación. Edward Leamer en la serie mencionada arriba del Journal of Economic Perspectives dice que Macroeconomía no puede tener tantos “experimentos” como los que Angrist y Pishcke desean. Su visión es más humilde, menciona que en macroeconomía “We seek patterns and tell stories.”

Por otro lado, Noam Scheiber describe adecuadamente el sentimiento de estudiantes de Doctorado al pensar en temas posibles de tesis y el sentimiento en general de varios economistas. Dados los estándares de publicación, los temas están sujetos a sobre si es posible conseguir validez interna. Esto lleva a que se realicen investigaciones posiblemente sin valor para la ciencia, como dice Raj Chetty en el artículo de Scheiber: “They’re not thinking: ‘What important question should I answer?’ So you get weird papers, like sanitation facilities in Native American reservations.”

Las críticas más duras del grupo de “estructuralistas” al grupo de “experimentalistas” es que no contestan preguntas importantes y que los experimentos sufren de validez externa. En primer lugar, se menciona que los experimentos son en pequeña escala o les falta un marco teórico adecuado, lo cual nos dice poco sobre la conducta de los agentes económicos. Es decir, un efecto económico nos dice poco si no conocemos la función estructural deseada. En segundo lugar, se critica que los experimentos o bien la estrategia de identificación nos da una respuesta sobre un grupo limitado de agentes económicos que no nos sirve para extrapolar los resultados a otras situaciones o contextos.

Ahora mi opinión. Creo que como ciencia económica debemos de aspirar a tener resultados confiables. Por tanto, creo que la validez interna es lo más importante dentro de un estudio económico. De esta forma la crítica sobre validez externa me parece un poco excesiva. Claro que un experimento aleatorio o una estrategia de identificación focalizada no nos brindan una respuesta general para todos los problemas, pero sí brindan una solución a una parte del rompecabezas. Con más investigaciones sólidas es posible formar un consenso sobre la relación económica de interés.

Michael Keane (2010) en su ensayo en el Journal of Economic Perspectives tiene una crítica dura hacia la falta de validez externa. El menciona que los resultados de los “experimentalistas” están sujetos al problema del “so what?”. Es decir, ahora qué hacemos con el efecto encontrado si no conocemos la función estructural. La crítica aplica de la misma forma a modelos estructurales. Creo que un efecto consistentemente estimado es mucho mejor que un efecto derivado de un modelo estructural. En el modelo estructural tenemos que asumir precisamente la función estructural, parámetros, etc. Por lo tanto, en mi opinión, este tipo de modelos están sujetos a la misma crítica.

No veo una conciliación próxima en ambos grupos en el futuro cercano. Al contrario, siento que estas diferencias quedarán marcadas probablemente tanto como la división entre universidades “Fresh water” y “Salt water”. Esperemos que en los siguientes debates haya un piso más común, sin tantas diferencias.

Raymundo Campos Vázquez es Doctor en Economía por la Universidad de California – Berkeley, actualmente labora como profesor – investigador en El Colegio de México.

28
May
10

Health Insurance in the Netherlands

Por Edwin van Gameren

After discussions in class and elsewhere, and observing the contributions to this blog by Raymundo Campos about Seguro Popular and by Isidro Soloaga about incentive-compatible contracts, I imagine it might be interesting to give a brief review of the organization of the health insurance in the Netherlands. The health insurance reform in 2006 implemented a mandatory universal health insurance that is carried out by privately organized competing insurers. Later, as a follow-up, I intend to pay more attention at health care providers and describe some of the experiences since the health insurance reform.

The situation until 2006

Health insurance in the Netherlands is organized as a three-layer-schedule. The first layer is a tax-financed universal insurance that covers expensive and exceptional long-term care (Home care and nursing homes focused at the elderly, institutional care for the mentally or physically handicapped and for chronic psychiatric patients. Also hospitalization for more than one year is covered by this insurance (see Mot’s “Dutch system of long-term care” for further detail). These services with often high and predictable expenditures were taken apart from the other layers in 1968. The second layer is the basic health insurance plan covering a wide range of curative care including physicians, hospitals, emergency care, and prescription drugs. In practice universal access to the services has been achieved, but with a financing scheme very different than for the first layer; the Health Insurance Act of 2006, extensively discussed below, mainly concerns this layer. The third layer consists of supplementary health insurance for services that are neither covered by the basic insurance nor by the long-term care insurance. Universality is not guaranteed here, people are free to purchase additional coverage in accordance with their needs and preferences.

In June 2005 the Dutch Parliament reached an agreement for a new Health Insurance Act, and in January 2006 it was put into effect, changing the organizational and financial structure of the second layer of the health insurance system. The change of the basic health insurance followed a decades-long discussion about a substantial reform of the system introduced in 1941 and largely unchanged since. Before 2006, the second layer consisted of two separate parts. A mandatory health insurance plan existed only for low and middle-income people, guaranteeing basic health insurance for about two-thirds of the population. People with an annual income below the threshold (€ 33000 in 2005) were eligible to enroll in a not-for-profit sickness fund. The sickness funds were financed through income-related contributions, effectively payroll taxes directly paid by the employers (already in the 19th century several sickness funds were founded to pool health risks of their members. Under the German occupation a more general legal arrangement was enacted). Care was delivered in-kind, the sickness fund directly paid the providers, and the insured hardly ever saw an invoice. Those with higher incomes had no access to this insurance plan and typically bought a private insurance plan on their own account. They were subject to risk-rated premiums and exclusion restrictions. Since the mid-1980s several compensation schemes had been designed to maintain the insurability of people with higher risks but dependent on the private sector. The compensation schemes introduced social aspects to the private health insurance sector. Co-insurance and deductibles were virtually absent for the clients of sickness funds, but were important in the private insurance contracts. It is important to not that both made use of the same care providers. For a more extensive presentation of the system that functioned until 2006, and a discussion of the problems and adjustments during the last decades, see Schut & Van de Ven’s “Rationing and competition in the Dutch health-care system” and Van de Ven & Schut’s “Universal Mandatory Health Insurance In The Netherlands: A Model For The United States?”.

Introduction of the new Health Insurance Act was finally possible due to a growing dissatisfaction in the population with the on-going practices in the health care sector. Over the years, health care demand had increased and costs had risen much faster than the national income. In order to control the health expenditure growth, several modifications had been implemented on the supply-side, boiling down to price controls and maximum budgets. The restrictions resulted in rationing of care, sometimes causing waiting lists for essential services, and failed to promote efficiency and innovation, while at the same time access to (basic) insurance was increasingly at risk (see the paper by Schut & Van de Ven, above).

The Health Insurance Act of 2006

Under the new Health Insurance Act, everyone who legally resides in the Netherlands is obliged to buy the legally determined basic health insurance package from an insurance company. The distinction between sickness funds and private insurers is abolished and both are now entitled to offer the basic health insurance coverage to every consumer.

On their part, the insurers have the obligation to accept each applicant at the same community-rated premium, regardless of pre-existing conditions. All adults directly pay a premium to the insurance company of their choice. Premiums are not charged for children under age 18. Each insurer sets its own premium, thereby competing to attract customers. Insurers are allowed to charge a lower premium for consumers who buy an insurance that only covers care with preferred providers, instead of a plan that covers services from all providers. Different premiums are also allowed for plans with in-kind services or with reimbursement. In addition, a 10% discount on the standard premium is allowed for people who form a group and buy a collective contract. Collective contracts are bought by employers, labor unions, sports organizations, patients’ organizations, and others, on behalf of their members. Any group can be formed, but discounts can be based only on group membership, not on health risks of the group members. Within an insurance company, each client with the same plan is charged the same premium. Differences in premiums based on age, gender, or health characteristics are not allowed.

Through a “risk equalization fund” the insurers are compensated for taking on clients with predictably high risks (e.g. elderly or people with pre-existing conditions) for whom the premium would not suffice to cover the expected costs. The risk equalization fund is filled up with income-related contributions that are paid –as a kind of payroll tax– by employers, on behalf of their employees, to the tax office ( see how this works in “Risk adjustment under the Health Insurance Act in the Netherlands”, by the Ministry of Health, Welfare and Sport). The Act determines that the individual premiums and the payroll taxes each finance 50% of the total costs of the basic health insurance scheme. Because of the risk equalization, a collective contract with, for example, a patients’ organization can be attractive for insurers because they are compensated for the predictable higher expenses while the size of the group enables efficiency gains for the insurer.

For households with a low labor income or living on benefits (such as retirement pensions, unemployment insurance, disability benefits, or social benefits) the introduction of the individual premium implied a direct augmentation of their expenses. Therefore an income-related health care allowance from the government is made available to compensate the health insurance premium. The subsidy being independent of the actually paid premium, everyone has an incentive to select an insurer who offers the desired services at the lowest price.

The basic health insurance further includes a mandatory deductible. Both the premium paid to the insurer and the deductible are meant to increase the cost-awareness of the people. In (general or pay-roll) tax-financed systems, the costs of the health care are often invisible for consumers, as was the case in the Netherlands for the people insured through a sickness fund.

Insurance contracts are for one year, and every year at January 1st citizens are free to leave their insurer and arrange their basic health insurance with another insurance company; insurers are obliged to announce their premiums for the next year before November 15th. In order to permit consumers to make an informed choice, information about the prices, service levels and consumer satisfaction of the various insurance companies is collected and published on several government-supported and independent websites such as http://www.zorgkiezer.nl/, http://www.kiesbeter.nl/, and http://www.independer.nl/.

Edwin van Gameren es Doctor en Economía por la Vrije Universiteit Amsterdam (Holanda). Actualmente labora como profesor – investigador en El Colegio de México.

13
May
10

CCTs y sus efectos en el largo plazo

Por Eva Arceo

A partir de la implementación de Progresa (ahora Oportunidades) en México y variantes de Bolsa Familia en Brasil durante la segunda mitad de los noventa, los programas de transferencias monetarias condicionadas (CCTs) se han convertido en la piedra angular de la política social de muchos países en Latinoamérica y el Caribe.  Los CCTs se encuentran diseñados para cumplir dos objetivos primordiales: (1) reducir la pobreza en el corto plazo a través de transferencias y (2) aumentar la inversión en capital humano de la generación más joven para romper con la transmisión intergeneracional de la pobreza.  El instrumento para promover dicha inversión fue el condicionamiento de la transferencia a inversiones en capital humano.  En su mayoría, los condicionamientos se refieren a la asistencia escolar de los menores y a chequeos médicos regulares de los menores y mujeres durante el embarazo. 

El éxito inicial de los CCTs, y una de las principales razones que motivó su implementación en muchos otros países, fue el cumplimiento del objetivo de corto plazo: en general la evidencia muestra que la pobreza disminuyó entre las familias beneficiarias.  Otro efecto casi inmediato de estos programas fue un aumento en la asistencia escolar, el cual significaba que los hogares beneficiarios sí estaban cumpliendo con las condiciones para recibir las transferencias.  Muchas veces este aumento en la asistencia escolar se vio acompañado por una disminución en el trabajo infantil, pero también existe evidencia de que algunos niños vieron reducido su tiempo de ocio.

Si bien, la asistencia escolar aumentó, ésta sólo es instrumental en la generación de capital humano.  Una medida más adecuada del capital humano serían los años de escolaridad terminados y, en particular, el aprendizaje de los beneficiarios.  De igual manera, los chequeos médicos sólo serán útiles si estos mejoran el estado de salud de los beneficiarios. ¿Cuál ha sido el resultado de los CCTs en medidas del capital humano?  Haciendo una revisión de la literatura, los resultados de corto plazo de los CCTs en medidas de capital humano me sorprendieron.  En lo que respecta a la escolaridad, una evaluación para Oportunidades muestra un ligero aumento en los años de escolaridad completados: 0.2 años de escolaridad por un dos años en el programa.  En una interpretación muy simple, esto significa que un niño que permanezca en el programa por 10 años tan sólo incrementará su escolaridad en un año.  Un tanto más preocupante es el hecho de que ninguno de los programas parece tener un efecto en las calificaciones de exámenes estandarizados: los beneficiarios tienen (o carecen de) los mismos conocimientos que los no-beneficiarios.  El resultado más alentador se refiere a desarrollo cognoscitivo a edades tempranas (edad preescolar).  Los resultados en medidas de salud son también mixtos.  En algunos programas se han observado aumentos en la talla para la edad y disminuciones en la mortalidad y morbilidad infantil, pero muchos programas no han arrojado ningún resultado al respecto.

 ¿Qué implican estos resultados para la consecución del principal objetivo de los CCTs: romper con la transmisión intergeneracional de la pobreza?  Si uno toma estos resultados sin mirar a la más reciente evidencia sobre los efectos de largo plazo, uno concluiría que las manzanas siguen cayendo cerca del árbol y los CCTs no han sido el trampolín que todos esperábamos.  En Conditional Cash Transfers. Reducing Present and Future Poverty, Fizbein y Schady (2009) hacen una estimación muy simple dado el aumento en años de escolaridad y estatura: un beneficiario tendría salarios en promedio 2.6% más elevados que un no-beneficiario y califican estos resultados como una cota superior y relativamente modestos a la luz del objetivo de largo plazo.

Dados estos resultados es importante pensar en las restricciones tanto de oferta como de demanda que los programas no han logrado atajar.  Una de las principales restricciones que se mencionan en la literatura se refiere a la calidad de la oferta de los servicios educativos y de salud que llega a los beneficiarios de los CCTs.  De nada sirve un año más de escolaridad si este año se cursó en una clase en la cual no se otorga ningún conocimiento nuevo.  El alivio de estas restricciones de calidad se encuentra sujeto a problemas complejos en los sistemas educativos de cada país.  Otras restricciones mencionadas en la literatura se refieren al ambiente del hogar, a la estimulación de los menores en el hogar y a la valoración del capital humano por parte de los padres.  Todas estas cuestiones podrían llegar a impedir que los menores desarrollen su potencial de forma óptima desde edades tempranas.  Se ha sugerido que los CCTs incluyan componentes de desarrollo a edades tempranas, así como talleres de educación para padres en los que se les otorgue información sobre estimulación temprana de los hijos, así como información sobre el valor de la educación.

Dejando de lado estas conjeturas, el resultado más deseable de los CCTs sería que los jóvenes que se gradúan de éstos lograran insertarse en el mercado laboral de forma exitosa, con un mejor salario y en un trabajo de calidad.  Un resultado como éste lograría hacer merma sobre la transmisión intergeneracional de la pobreza.  La evaluación de este tipo de resultados ha mostrado ser un verdadero reto.  Primero, la mayoría de los programas son demasiado jóvenes.  Segundo, el diseño de los programas más viejos carece de grupos de control en el largo plazo y debe tomar en cuenta la variación de la exposición al programa. 

En el caso de Oportunidades ya existen algunas evaluaciones de impacto de largo plazo.  Rodríguez-Oreggia y Freije (2008), en “Evaluación de impacto sobre empleo, salarios y movilidad ocupacional intergeneracional del Programa Oportunidades”, Evaluación Externa del Programa Oportunidades 2008, analizaron el efecto de Oportunidades a 10 años de su implementación en zonas rurales.  Ellos encuentran que el programa no tiene efectos en la movilidad laboral y los ingresos de los jóvenes beneficiarios.  En un artículo más reciente (“Do Conditional Cash Transfers for Schooling Generate Lasting Effects? A Five-Year Follow-Up of PROGRESA/Oportunidades”, por publicarse en Journal of Human Resources) Behrman, Parker y Todd (2010, BPT) encuentran que los efectos positivos en escolaridad se sostienen en el largo plazo y encuentran una relación más o menos lineal del efecto sobre la educación en el tiempo (su análisis abarca hasta 2003).  BPT también analizan el efecto sobre la probabilidad de estar empleado y la probabilidad de estar empleado en el sector agrícola.  Sin embargo, dado el objetivo de su análisis, sus resultados no nos ayudan a evaluar si los beneficiarios más jóvenes se encuentran en mejores condiciones laborales. 

Finalmente, Ibarrarán y Villa (2010), en “Labor Insertion Assessment of Conditional Cash Transfer Programs: A Dose-Response Estimate for Mexico’s Oportunidades”, hacen un análisis de dosis-respuesta para los beneficiarios a 10 años del programa para evaluar el impacto a largo plazo sobre la escolaridad, la participación laboral, el salario, las horas trabajadas mensuales y la calidad del empleo.  Sus resultados no nos permiten evaluar lo que hubiera sucedido en ausencia del programa (por la falta de un grupo de control), sino la respuesta a mayor exposición al programa.  Ibarrarán y Villa encuentran que en general el programa tiene efectos positivos en la educación, pero estos efectos no son lineales (a diferencia de BPT).  Por ejemplo, el efecto de un año más en el programa puede tener efectos negativos en la educación.  Lo mismo sucede con la probabilidad de estar empleado, las horas trabajadas al mes y el salario.  En el caso de los salarios, el efecto marginal de una mayor exposición no parece ser significativo.  Con respecto a la calidad del empleo, medida por la probabilidad de estar en un trabajo asalariado y la probabilidad de haber firmado un contrato, estos autores encuentran un resultado no muy alentador: concluyen que el programa no ha tenido influencia alguna en aumentar la calidad del empleo de los beneficiarios. 

Cuadro 1. Efecto de CCTs en medidas de capital humano (evaluaciones en el corto plazo)

Como se puede observar, los resultados de Oportunidades en el largo plazo parecen confirmar nuestras sospechas generadas a partir de los efectos en capital humano: no parece que se esté haciendo gran merma en la transmisión intergeneracional de la pobreza.  Los resultados también son mixtos y hasta un tanto desalentadores en lo que se refiere a salarios y calidad de empleo.  Lo que sí es claro es que los CCTs no son la panacea en la lucha contra la pobreza.  En el corto plazo, se observó que existen muchas otras restricciones tanto de la oferta como de la demanda que los CCTs no han podido atacar.  En el largo plazo, estos programas se encontrarán con otro tipo de restricciones y creo que será necesario adecuar algunas de las estrategias, especialmente para los beneficiarios que se vayan graduando.  Un ejemplo que creo que otros programas debería seguir es el de Chile Solidario, el cual cuenta con un componente “puente” entre el CCT y programas de capacitación e inserción laboral para los jóvenes.  Si bien los CCTs pueden incentivar la inversión en capital humano, el retorno que los individuos reciban depende también de las condiciones del mercado laboral.  Me parece que el verdadero reto de largo plazo se encontrará en la restricción de la demanda laboral.  Finalmente, los programas sociales tendrán que ir acompañados de políticas que incentiven la creación de empleos para que pueda haber una inserción exitosa de los jóvenes graduados del programa.

Eva Olimpia Arceo Gómez es Doctora en Economía por la Universidad de California – Berkeley. Actualmente realiza la Estancia Posdoctoral en el Centro de Estudios Económicos de El Colegio de México.

11
May
10

Seminario: Marco metodológico de medición de riesgo sistémico para supervisión macro-prudencial y pruebas de estrés macro-financieras

El Centro de Estudios Económicos invita al seminario “Marco metodológico de medición de riesgo sistémico para supervisión macro-prudencial y pruebas de estrés macro-financieras” que imparitrá Miguel Ángel Segoviano Basurto (Director General de Metodologías y Análisis de Riesgos Comisión Nacional Bancaria y de Valores) el próximo miércoles 12 de mayo a las 17:00 hrs en las instalaciones del Colmex.




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