Archive for the 'Opinión' Category

01
Jul
10

Agenda ciudadana. La Academia en tiempos de incertidumbre

Por Lorenzo Meyer

Indicadores de la Crisis. Que las cosas no marchan bien en este país es evidente: la nave está dañada y sin timón. El entorno internacional amenaza con pasar de la recesión a la “depresión larga” (Paul Krugman dixit) y la economía nacional apenas si crece; por eso las oportunidades de empleo son tan escasas como la honestidad de los responsables políticos. Las instituciones, de la presidencia al congreso o a la Suprema Corte, yerran tanto o más que aciertan. México tiene más multimillonarios de nivel mundial que nunca, pero su añeja desigualdad social se perpetúa.

Las cifras de víctimas del crimen organizado y de drogadictos mexicanos jóvenes van en ascenso. En vísperas del mega proceso electoral en 12 estados, es claro que en forma y fondo, la lucha partidista ya devino en un muestrario de prácticas ilegales e ilegítimas que sepultaron el espíritu democrático y, para colmo, en vísperas de esa jornada electoral el crimen organizado asesina a plena luz al candidato puntero en Tamaulipas. La conmemoración del bicentenario del inicio de la independencia y el centenario del inicio de la Revolución Mexicana tienen lugar más como un proceso burocrático que como auténtico momento de reflexión colectiva. Se echó mano de la vieja fórmula de pan y circo –el futbol- y ésta se vino abajo estrepitosamente, agudizando una depresión colectiva. Y la lista de indicadores de una crisis sistémica se puede duplicar o triplicar.

Ante un panorama tan turbio, algunos miembros de El Colegio de México, decidieron reunirse para discutir qué papel puede y debe jugar, si es que alguno, la comunidad académica mexicana en una coyuntura como la actual.

Las Universidades. La universidad actual es una institución que tiene su origen en la Europa Occidental, en las comunidades medievales de studia generalia que convocaban a estudiantes y profesores de toda Europa para ahondar en el campo del conocimiento erudito de la época. La primera universidad propiamente dicha se creó en Boloña a finales del siglo XI y a partir de ahí estas instituciones se multiplicaron y evolucionaron hasta ser lo que son hoy: complejas organizaciones públicas o privadas dedicadas, en principio, a ahondar de manera sistemática y racional en los campos del conocimiento científico y de las artes para trasmitir y poner en práctica ese conocimiento.

Las primeras corporaciones medievales de maestros y estudiantes eran bastante libres y fluidas, pero con el paso del tiempo la iglesia –y luego las iglesias- y los monarcas las financiaron y supervisaron para, siglos después, pasar a depender del Estado o de instituciones privadas pero certificadas por el Estado. Hoy, es impensable una nación moderna sin un conjunto de universidades, pues es ahí, aunque no solamente ahí, donde se desarrollan todas las disciplinas científicas y una parte de las artes y donde, además, se prepara a las élites que servirán para administrar al Estado y a buena parte de las empresas privadas e instituciones culturales.

El Conflicto entre la Ética y los Intereses. En principio y en el campo de las ciencias, la comunidad académica debe regir su conducta en función de su meta final: la búsqueda sistemática del conocimiento mediante los instrumentos científicos que tiene a su disposición cada disciplina y conduciéndose con la máxima imparcialidad posible.

De entrada, este modelo ideal tiene un problema de fondo: la objetividad. Algunos filósofos de la ciencia cuestionan que ésta sea posible pero eso no libera al científico de intentar alcanzarla. En las ciencias sociales es claramente imposible esperar una objetividad completa pero, con todo, debe de intentarse; es en el intento donde está la esencia del compromiso académico.

Política y Academia. Max Weber, el sociólogo alemán, planteó las diferencias irreductibles entre la ética del político y del científico. Medio siglo más tarde, en un artículo del New York Review of Books, otro alemán, el profesor Hans Morgenthau, retomó el tema de manera más directa: el análisis académico de los problemas sociales y, en particular del poder, en la medida en que es fiel a su esencia, tiene que ser subversivo y chocar con el interés del político. Y esto es así tanto en el caso de los académicos que abiertamente desaprueban el status quo como de aquellos que le apoyan. Todo análisis académico de lo social, sea radical, conservador o se encuentre en el medio, resulta incómodo para el poder político, aunque más el primero que los segundos.

La razón de la imposibilidad de compaginar los intereses de la academia y la política es simple. Para quienes ejercen o buscan el poder, lo importante es que el diagnóstico de la realidad le sea útil como instrumento para legitimar su posición y deslegitimar la de sus adversarios. Para el político, si los argumentos que explican la naturaleza de un problema o situación son falsos o verdaderos, acertados o erróneos, es un asunto secundario, lo importante es si sirven o perjudican a su discurso político, si son o no útiles en la lucha por el poder. Aquí, la verdad sólo es útil en la medida en que se le puede instrumentar.

En contraste con el político, el académico está entrenado para detectar e informar sobre las fallas en el orden existente, cualquiera que sea. Esa es parte de su función social. Como no existe el arreglo político-social perfecto, en principio cualquiera puede ser mejorado. Para el radical el mejoramiento implica deshacer, subvertir lo existente, en tanto que para el moderado y para el conservador, de lo que se trata es de descubrir las fallas para luego proponer las soluciones y ayudar así a preservar la esencia de lo existente. Pero lo importante, es que en los dos casos la crítica a eso existente es inevitable, aunque por razones distintas. Como sea, y en la medida en que el académico se exprese, va a causar problemas al político. Por eso, cuando un académico entra a la política su razonamiento cambia, pues las exigencias de su nueva actividad no son compatibles con las de la anterior y viceversa.

Tensión. Ningún país moderno puede prescindir de sus universidades, aunque parte de sus actividades incomoden o irriten al político profesional, sea que esté en el poder o en la oposición. En un mundo autoritario, se usa de la fuerza para controlar la actividad de la comunidad académica. En contraste, en un entorno democrático, la tensión entre el discurso y, sobre todo, entre la práctica política de cualquier ideología y el quehacer académico no se puede evitar. Pero sí se  puede y debe manejar constructivamente en beneficio de quien, en última instancia, provee de recursos y es la razón de ser tanto de la política como de la universidad: la sociedad en su conjunto.

Es más, universidad y poder político pueden cooperar sin que ninguno pierda su esencia, pero sólo a condición de que los académicos no se dobleguen en métodos y conclusiones a las demandas de los políticos. Los estudios académicos encomendados por las instituciones estatales son comunes, pero para ser útiles deben ceñirse a los cánones de su disciplina. Si el resultado no agrada a quien encomendó el estudio, el problema es de él, no del estudioso.

En Situaciones de Crisis. En tiempos normales, la agenda de la comunidad académica está o debe de estar regida por las exigencias de la formación de los estudiantes y de la ampliación del campo del conocimiento, sin preocuparse mucho por la relevancia práctica e inmediata de ese esfuerzo. En el largo caminar, directa o indirectamente, el aumento del conocimiento –ya sea de las hormigas tambochas, de las partículas subatómicas o de los gobiernos locales en un sistema federal– ayuda, si está bien dirigido, a mejorar la calidad de la vida individual y colectiva.

En contraste, en tiempos trastornados, como son hoy los mexicanos, la actividad académica debe buscar explicaciones y salidas a la contingencia y analizar, ya no tanto lo científicamente importante, como lo socialmente urgente. Claro que las posibilidades dependen del carácter de las disciplinas particulares pues, por caso, la exigencia no puede ser la misma para la astronomía que para la sociología. Es necesario explicar las disfuncionalidades y proponer soluciones en los campos de la política, la estructura social, la económica, la cultural, la legal y de muchas otras áreas problemáticas. Ello contribuiría a encauzar la discusión pública desde perspectivas no partidistas sino más generales e informadas.

Si la guerra es un asunto demasiado importante como para dejarlo en manos de los generales, la solución de una crisis nacional es demasiado importante como para dejarla en manos de los políticos… especialmente de los nuestros.

Lorenzo Meyer es Doctor en Relaciones Internacionales por El Colegio de México, actualmente labora como profesor-investigador en el Centro de Estudios Internacionales (CEI) de El Colegio de México y participa en el programa Primer Plano en Once TV.

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18
Jun
10

Corrección: México feliz!

Por Andrés Hincapié

En un post anterior había conluído erróneamente una divergencia de resultados entre los estudios de felicidad y las inferencias de estado de ánimo a partir de los datos en la ENNVIH. Gracias a una valiosa observación del profesor Isidro Soloaga basado en la Tabla 3 del artículo Schooling. Cognitive ability or emotionalwell being: what drives the individual’sperception of health outcomes?” de  Terruel, Rubalcava y Oliva, he revisado los cálculos del diagnóstico de estado de ánimo y he encontrado un error en la codificación que hago de las preguntas base (las 20 preguntas). El valor 4 (mayor valor) en las preguntas en la ENNVIH  no corresponde al mayor valor en la calificación creciente de “depresión” ¡sino al menor valor! Es decir, la codificación correcta según Calderón debe hacerse recodificando el 4 a 0 y posteriormente sumando 1 a todas las categorías, de manera que se tenga un indicador creciente en la actividad depresiva de 1 a 4. Los resultados con la codificación correcta son

Fuente: cálculos del autor con datos de la ENNVIH-1 y -2

La conclusión es diametralmente opuesta. Los resultados sobre el estado de ánimo son congruentes con los resultados de los estudios sobre felicidad. Ambas mediciones subjetivas nos llevan a resultados similares.

17
Jun
10

Consejos para la solicitud a un programa doctoral en Economía

Por Raymundo Campos

Algunos estudiantes me preguntan qué consejos doy para ser admitidos a un programa doctoral. Creo que al ser verano muchos estudiantes se están preparando para empezar su solicitud y otros más están pensando a largo plazo sobre cuál es la mejor estrategia para ser admitidos a un programa doctoral. Por lo tanto, es relevante que escriba mi perspectiva sobre lo que considero que es más importante para ser admitido a un programa doctoral, y sobre todo qué tipo de escuela elegir. Mis consejos se enfocan a escuelas de Estados Unidos, Canadá e Inglaterra.  Creo que si alguien desea irse a estudiar un doctorado estos son los países para estudiarlo, con excepción de algunas escuelas en Francia. En general, las mejores 50 escuelas están concentradas en esos países, por ejemplo ver aquí o acá. Espero sea de alguna utilidad mi lista siguiente.

  1. Lee los consejos que existen en la red. Infórmate lo más posible. Muchos profesores tienen blogs y generalmente tienen espacios donde escriben sus consejos para escoger una escuela o ser admitidos. Greg Mankiw aquí, Chris Blattman aquí y otros aquí o acá.
    Antes de solicitar, tienes que estar seguro de porqué quieres obtener ese grado y para qué lo quieres. Si no estás seguro mejor no solicites. Pero si estás seguro, prepárate para lo que viene.
  2. Ahorra y prepárate para gastar en admisiones. El precio de solicitar admisión por universidad es de alrededor 70USD, y el precio de los exámenes es de 100USD aproximadamente. Entonces asumiendo que solicitas a 15 universidades, y presentas tres veces los exámenes (1 el TOEFL y 2 el GRE), y además tienes que enviar por paquetería especializada tus documentos, estamos hablando de alrededor de $1,800USD.
  3. Ser admitido en una escuela top 30 es sumamente difícil. No creas que por tener buenas calificaciones serás admitido. Asume una actitud de “qué más es lo que tengo que hacer para ser admitido”. Siempre te tienes que preguntar en este proceso “en qué soy diferente a otros estudiantes”, “cuál es mi valor agregado hacia mis posibles compañeros o profesores”.
  4. Estudia con tiempo de anticipación el TOEFL y el GRE. Obtén lo máximo posible en el TOEFL. No te conformes con el mínimo, debes de demostrar que no tienes ningún problema con el inglés.
    Debes de obtener como mínimo en el GRE de matemáticas 780. La probabilidad de aceptar a alguien con menos de ese puntaje es muy baja. Por ejemplo, el promedio de GRE que tienen en las escuelas top ten en Estados Unidos es de 785, ver esta liga por ejemplo. Por lo tanto, lo ideal es obtener el 800 o en su caso el 790. La parte verbal no es muy importante, pero no la dejes atrás. Obtener una calificación muy baja también te pone en desventaja.
    Recuerda que estás compitiendo con los mejores estudiantes de economía en el mundo.
    Por lo tanto, no quieres ponerte en una situación donde te eliminen de inmediato.
    Generalmente las escuelas tienen dos cortes para la admisión. En el primer corte, son eliminados aquellos estudiantes que no cumplen con los requisitos mínimos. Por ejemplo, un mal TOEFL o un mal GRE. En estos casos, es probable que ningún profesor lea tu expediente. Por eso, debes de asegurarte de pasar ese primer corte. Debes de asegurarte que analizarán tu expediente.
    Mi consejo es que tengas listo ambos exámenes para el verano antes de solicitar. Por ejemplo, si deseas solicitar este año para empezar los estudios en el otoño de 2011 entonces idealmente deberías de tener tus resultados listos para Agosto de 2010. Tener los exámenes listos te dará tiempo para preparar otros aspectos de la admisión.
  5. Además del GRE y TOEFL, las escuelas piden un buen promedio, cartas de recomendación, y un “statement of purpose”. Tener un buen promedio sale  sobrando en esta discusión. En cartas de recomendación, trata de pedirlas a profesores o empleadores que te conozcan bien. Trata de diversificar tus cartas en el sentido que si todas dicen que eres buen estudiante pero ninguna dice que tienes aptitudes para la investigación entonces estás en desventaja.
  6. “Statement of purpose”. El Doctorado tiene como fin producir investigadores. Por lo tanto, en tu ensayo debes de dejar claro porqué quieres realizar investigación. Aunque no lo creas, el ensayo tiene mucho peso en el proceso de admisión. Muchos estudiantes obtienen el 800 en el GRE y tienen excelentes cartas de recomendación, por lo tanto el desempate lo da el ensayo. Por ejemplo, si en la escuela sólo te dedicaste a estudiar sin ninguna otra actividad estás en desventaja. La totalidad de mis compañeros en UC Berkeley por ejemplo habían tenido experiencia en investigación antes de entrar al Doctorado.
    Por ejemplo, tres compañeros habían estado en África ya sea con Organizaciones No Gubernamentales o con equipos de investigación. Otros compañeros fueron asistentes de investigación para sus profesores. Mi consejo es que trabajes con profesores como Asistente de investigación, o bien en tu propia investigación, pero que realices algo. Por ejemplo, si deseas enfocarte en el campo de Desarrollo Económico ayudaría mucho que tengas trabajo de campo como voluntario en Organización No Gubernamental o bien como asistente de investigación. Recuerda cuando escribas el ensayo el punto 2 enumerado arriba.
  7. Una pregunta difícil de contestar es qué universidad elegir. Mi consejo es que solicites al menos a 12 universidades, y lo ideal sería entre 15-18. Ya estás haciendo el gasto y el esfuerzo para ser admitido, queremos asegurarnos que al menos en una escuela serás admitido.
    En lo personal, yo sólo escogería escuelas en Estados Unidos, y a lo mejor una o dos de Canadá. Inglaterra es un país muy caro, y la beca de Conacyt será lo justo para sobrevivir. Quieres estudiar y pasártela bien, no estudiar y pasártela mal.
    Tienes que analizar si las ciudades donde están las universidades son de tu agrado. Por ejemplo, Cornell University está en una pequeña ciudad donde prácticamente no hay nada. Si no puedes vivir fuera del bullicio de una ciudad grande, entonces serás muy infeliz en una ciudad muy pequeña, y es probable que no termines el programa.
    Analiza también el enfoque de la escuela para investigación.
    La educación de Macroeconomía de Berkeley es muy diferente a la de Minnesota por ejemplo. Infórmate con tiempo de los profesores que enseñan en la universidad, analiza los programas de estudios y la investigación que producen.

Espero que mis comentarios de algo sirvan. De cualquier manera, estaré al pendiente de los comentarios en el blog para poder contestar tus dudas e inquietudes.

Raymundo Campos Vázquez es Doctor en Economía por la Universidad de California – Berkeley, actualmente labora como profesor – investigador en El Colegio de México.

14
Jun
10

México: ¿Deprimente felicidad?

Por Andrés Hincapié

En los últimos años hemos escuchado ya varias veces que los países latinoamericanos, en especial  México, son países en los que las personas se declaran más felices en comparación con lo que se declaran las gentes de otras partes del mundo. Un ejemplo podemos verlo en el siguiente mapa de felicidad en el que México obtiene un 7.9 como promedio en el lapso 2000-2009 en una escala de 0 a 10. El valor máximo en la muestra es 8.5 (Costa Rica). Incluso Coca Cola ha estudiado el tema de la felicidad  y ha concluido algo similar.

Fuente: World Database of Happiness

Al observar los datos de la World Database of Happiness descubrimos además que México se encuentra en el quinto lugar (¡compartiendo puesto con Finlandia y Noruega!) sólo superado por Costa Rica, Dinamarca, Islandia y Suiza. Es aquí cuando uno no puede evitar preguntarse ¿qué es lo que nos hace declararnos tan felices como Finlandia o Noruega?

Mi intención en este post no es atreverme a responder esta intrigante cuestión sino poner un contraejemplo aprovechando los datos de la ENNVIH-1 y -2 en los que no se observa necesariamente un soporte a los resultados que señalan a México como un país especialmente feliz. Veamos el siguiente gráfico, en el cual los años con estrella hacen referencia a resultados representativos sólo para la muestra (no se cuenta con factor de expansión para la ENNVIH-2). Es interesante observar la similitud en los resultados, para la muestra y representativo nacional, utilizando la ENNVIH-1.

Fuente: cálculos del autor con datos de la ENNVIH-1 y -2

Debo confesar que siempre he pensado que ser normal no es necesariamente bueno; sin embargo, en este caso ser normal es, sin ambigüedades, bueno. Lo preocupante es que, si tomamos los resultados de la ENNVIH en este aspecto como ciertos, habría indicios de que más de la mitad de los mexicanos estarían sufriendo depresión severa (metodología de categorización según Calderón (1997), la cual consiste en determinar una categoría a partir de los resultados en un conjunto de 20 preguntas). Estos resultados no parecen soportar la idea de que México sea un país especialmente feliz.

Ahora, es necesario hacer varios comentarios sobre estos resultados: (i) es posible que una persona se declare feliz y que además, según la categorización de Calderón (1997), tenga indicios de depresión severa. Sin embargo, no es muy claro que exista un error sistemático de manera que en el agregado este fenómeno siga observándose. (ii) Es también posible que, relativo a otros países, la población mexicana sufra menos de depresión severa. Este argumento no parece ser muy atractivo dados los números que se observan en la ENNVIH. De cualquier forma, para que los resultados de felicidad y depresión fuesen congruentes ¡más de la mitad del mundo tendría que estar sufriendo de depresión severa! (iii) En la medida en que ambos resultados provienen de mediciones subjetivas, la disimilitud puede estar generada por una falencia de las encuestas para capturar adecuadamente el fenómeno que desean capturar. Este es, a mi gusto, el argumento que parece tener más sentido. Alguna de las mediciones, o incluso las dos, pueden estar fallando al intentar capturar el fenómeno.

¿Qué nos queda entonces? Parece que lo único que nos queda es un dejo de escepticismo con respecto a estas mediciones en particular, y algo a considerar acerca de las mediciones subjetivas en general.

Upload: corrección

Gracias a una valiosa observación del profesor Isidro Soloaga basado en la Tabla 3 del artículo Schooling. Cognitive ability or emotionalwell being: what drives the individual’sperception of health outcomes?” de  Terruel, Rubalcava y Oliva, he revisado los cálculos del diagnóstico de estado de ánimo y he encontrado un error en la codificación que hago de las preguntas base (las 20 preguntas). El valor 4 (mayor valor) en las preguntas en la ENNVIH  no corresponde al mayor valor en la calificación creciente de “depresión” ¡sino al menor valor! Es decir, la codificación correcta según Calderón debe hacerse recodificando el 4 a 0 y posteriormente sumando 1 a todas las categorías, de manera que se tenga un indicador creciente en la actividad depresiva de 1 a 4. Los resultados con la codificación correcta son

Fuente: cálculos del autor con datos de la ENNVIH-1 y -2

La conclusión es diametralmente opuesta. Los resultados sobre el estado de ánimo son congruentes con los resultados de los estudios sobre felicidad. Ambas mediciones subjetivas nos llevan a resultados similares.


Andrés Hincapié Noreña es candidato a Maestro en Economía por el Centro de Estudios Económicos de El Colegio de México.

11
May
10

Factoraje Inverso de NAFIN

Por Gonzalo Castañeda

Las empresas para hacer posible su proceso de producción requieren de capital de trabajo. Esto es así ya que inevitablemente transcurre un tiempo entre el momento en que la empresa obtiene un pedido y el momento en que el bien o servicio producido es pagado. Dado que el ciclo de operación de una empresa no es instantáneo, la empresa requiere de capital para pagar los costos variables involucrados en la compra de insumos, producción del bien y manejo de inventarios. Estos costos son más pronunciados en economías emergentes por las siguientes razones: no existen buenas redes de distribución, los procesos de producción no son lo suficientemente flexibles para ajustarse a los vaivenes de la demanda, y no existe una buena coordinación logística entre el proveedor y su cliente. La razón de inventarios a PIB tiende a ser grande en países en desarrollo y su financiamiento se complica por la falta de un sistema financiero competitivo; situación que obliga a muchas empresas a utilizar recursos propios o crédito comercial de la red de clientes y proveedores.

Un esquema financiero que se aboca a subsanar las necesidades del capital de trabajo es el de factoraje. En este esquema una empresa proveedora que recibe una factura al momento de entregar un pedido, y cuyo pago se liquida en x número de días, recurre a una entidad financiera (el factor) para realizar una operación de descuento. El factor a cambio del cobro de la tasa de interés y comisión (implícito en el descuento) le paga al proveedor el valor descontado de la cuenta por cobrar. Posteriormente, y una vez que el plazo de la factura llega a su término, la empresa compradora liquida su cuenta por pagar al tenedor del activo que en este caso es el factor. En este sentido, una operación de factoraje no se considera cómo un préstamo sino más bien como una venta de activos; en otras palabras, el factor no le presta dinero al proveedor simplemente adquiere una promesa de pago del comprador.

Dado que no se trata de un préstamo, el riesgo para el factor no reside en la solvencia financiera del proveedor sino más bien en el riesgo de que la empresa compradora no cumpla con sus compromisos. En este sentido el esquema es ideal para financiar las actividades de PYMES cuya calidad crediticia no es tan buena como la de empresas grandes o exportadoras, quienes suelen mantener el compromiso de cumplir con sus obligaciones independientemente de quien sea el tenedor de sus cuentas por pagar. En un préstamo tradicional las cuentas por cobrar son utilizadas como garantías, lo que hace necesario que exista un marco legal sofisticado y un sistema judicial eficiente para que el acreedor pueda recuperar sus garantías en caso de quiebra del prestatario.   Esto no sucede en una operación de factoraje ya que la cuenta por cobrar transferida no forma parte de los activos embargables del proveedor.

La entidad financiera involucrada en la transacción tiene que resolver distintos problemas de información asimétrica al momento de descontar una factura. En primer término desconoce si ésta es realmente válida y, por ende, si tiene posibilidad de recuperar su valor nominal; en segundo término, una vez descontada la factura existe el riesgo de que la empresa compradora no cumpla con sus compromisos. En la medida en que la información financiera de las empresas sea trasparente, existan historiales crediticios y se disponga de un marco legal eficiente mayores son las posibilidades de que las operaciones de factoraje sean rentables.  Desafortunadamente, las bases de datos y la calidad de las instituciones son deficientes en economías emergentes, lo que indudablemente obstaculiza el desarrollo de un mercado dinámico de factoraje.

* El factoraje de NAFIN

Atendiendo a estas dificultades Nacional Financiera S.A. (NAFIN), un banco de desarrollo mexicano, implementó en el año 2001 un sistema de factoraje inverso conocido como ‘Cadenas Productivas’. Con este fin un grupo de empresas grandes y de reconocida calidad crediticia fueron invitadas a participar en un mercado financiero de facturas. En este mercado las cuentas por pagar a clientes PYMES son descontadas por un conjunto de intermediarios financieros privados. Se habla de una operación de factoraje inverso ya que en vez de que los proveedores busquen al factor para descontar sus cuentas por cobrar, son las empresas compradoras las que ponen a consideración de las distintas entidades financieras las cuentas por pagar de sus proveedores.

NAFIN financió e implementó una plataforma tecnológica de factoraje electrónico por lo que en la actualidad una operación de este tipo se puede cerrar en menos de tres horas. La empresa compradora sube a la red los documentos negociables correspondientes a las cuentas por pagar que buscan ser financiadas. Estos documentos se encuentran a la vista de todas las instituciones financiares registradas en el mercado, por lo que las interesadas presentan distintas pujas sobre el monto del descuento. Una vez establecidas las ofertas, la empresa proveedora decide con que intermediario realizar la transacción, por lo que el ganador deposita en la cuenta bancaria del proveedor el valor descontado del documento negociable. Cabe hacer notar que en estas operaciones el factor asume la totalidad del riesgo en caso de incumplimiento por parte de la empresa compradora.

Bajo este esquema inverso las empresas compradoras liberan al factor de la tarea de monitorear la calidad moral de los proveedores y, en consecuencia, minimizan la posibilidad de fraudes con facturas apócrifas. Por otro lado, al iniciarse el proceso de compra-venta de facturas a partir de un grupo de empresas sólidas previamente elegidas por NAFIN se reduce la incertidumbre concerniente a la calidad crediticia del emisor de la factura. Asimismo, los intermediarios financieros se ven beneficiados por recibir información concerniente a las operaciones de las empresas compradoras y sus proveedores.  

Resulta indudable que las empresas compradoras se benefician de este mecanismo por diversas razones: liberan recursos financieros que previamente se canalizaban al crédito comercial de sus proveedores, pueden conseguir plazos más largos en el pago de sus cuentas, y reducen el costo del manejo de sus pasivos. Pero lo más importante es que proveedoras-PYMES de las grandes empresas logran obtener recursos financieros del sistema bancario (deducibles de impuestos) a tasas mucho más accesibles dada la manera competitiva en que se determinan las tasas. Finalmente, los intermediarios financieros amplían su gama de negocios al entrar a un área de actividad que previamente era desatendida por los elevados costos de transacción.

En la implementación de este factoraje inverso, NAFIN actúa como banca de segundo piso al requerir que los intermediarios se fondeen con recursos públicos. NAFIN no cobra comisiones por registrase en este mercado ni por las transacciones realizadas, por lo que la solvencia financiera de su operación la obtiene a partir de la tasa de interés que cobra en el fondeo. El banco de desarrollo establece una tasa máxima que los factores pueden cobrar al realizar un descuento, la cual está por encima del costo de fondeo garantizando, con ello, la rentabilidad de los intermediarios.  No obstante, esta tasa máxima nunca ha sido alcanzada debido al esquema de subasta implementado.

Cabe también mencionar que un porcentaje importante de las entidades compradoras son dependencias del sector público, y que a partir del 2007 existe la obligación de que las dependencias federales se incorporen al programa de “Cadenas Productivas” y den de alta las cuentas por pagar por concepto de adquisiciones de bienes y servicios, arrendamiento y obra pública. Cuando los recursos se canalizan para la realización de infraestructura y servicios públicos relacionados, el fondeo en el programa proviene del Banco Nacional de Servicios y Obras Públicas. De acuerdo con las autoridades hacendarias, este mecanismo de factoraje permite que exista mayor certidumbre, transparencia y eficiencia en los pagos de las entidades gubernamentales.

* Desempeño de la innovación financiera

El programa de ‘Cadenas Productivas’ de NAFIN creció de una participación de mercado del 2% en el 2001 a una participación del 60% en el 2004. El esquema de factoraje ha contribuido a que NAFIN se convierta en un banco de desarrollo superavitario, al pasar de un déficit de $429 millones (con $23.9 billones de activos) en diciembre del 2000, a un superávit de $13.23 millones (con $26.75 billones de activos) en diciembre del 2003 –cifras expresadas en dólares- . Para 2009 las “Cadenas Productivas” estaban constituidas por cerca de 700 grandes compradores, 36% del sector público y 64% del sector privado, alrededor de 215,000 proveedores PYMES afiliados al programa (70,000 con expediente digital), y  39 intermediarios financieros participantes (bancos, empresas de factoraje y otros intermediarios no-bancarios). En 2009 se realizaban un promedio de 10,000 transacciones diarias, con las que se apoyó aproximadamente a 27,000 PYMES en el año otorgando alrededor de 200,000 millones de pesos en financiamiento. Este esquema de factoraje ha permitido el acceso financiero a PYMES que previamente eran racionadas por la banca comercial. En particular, el financiamiento otorgado se concede a una TIIE + 4 puntos, en promedio, la cual es sumamente inferior al crédito empresarial bancario que se asigna a una TIIE + 14 puntos, en promedio.

* Limitaciones del esquema financiero

Parece ser que el requerimiento de utilizar el fondeo NAFIN, en vez de recursos propios de los intermediarios privados, se debe al hecho de que el desempeño de los bancos de desarrollo en México continua siendo evaluado esencialmente por el monto de recursos colocados. Esta política implica el uso de subsidios innecesarios a favor de los intermediarios privados ya que el riesgo de la operación reside en la situación financiera de las grandes empresas compradoras y no en la calidad crediticia de las PYMES que transfieren sus cuentas por cobrar. La reducción en la prima de riesgo hace muy rentable la operación para los intermediarios, independientemente de la naturaleza competitiva de la puja en el descuento.

Los esfuerzos de coordinación para la creación del mercado y la implementación de la plataforma electrónica requirieron de un subsidio inicial importante; sin embargo, una vez que el mercado ha madurado no hay una razón fundamental para que éste continúe siendo organizado por una entidad gubernamental. El mercado electrónico de factoraje puede ser operado por una institución privada al igual que la BMV.  La economía política que explica la reticencia para privatizar esta plataforma electrónica es clara. En primer término, NAFIN justifica su control sobre el mercado por la continua colocación de fondos seguros que le garantizan tener finanzas superavitarias. Indudablemente es más riesgoso iniciar otro proceso de innovación financiera y encontrar nuevas soluciones para corregir fallas de mercado que operar un banco conservador que se gana el reconocimiento por suministrar fondos subsidiados a entidades privadas.   En segundo término, un mercado de factoraje operado de forma privada requeriría que las instituciones financieras descontaran facturas con sus propios recursos, eliminando con ello el beneficio de los atractivos subsidios. En consecuencia, tanto los burócratas bancarios como los intermediarios privados no tienen incentivos para que el mercado evolucione por caminos alternativos.

El lector interesado en este tema y otros relacionados con innovaciones para la inclusión financiera en México puede consultar los siguientes documentos : “Innovative Experiences in Access to Finance: Market Friendly Roles for the Visible Hand”“The Role of “Reverse Factoring” in Supplier Financing of Small and Medium Sized Enterprise”

 Gonzalo Castañeda Ramos es Doctor en Economía por la Universidad de Cornell, actualmente labora como profesor investigador en El Colegio de México

 

27
Abr
10

Seguro popular

Por Raymundo Campos

Hace unos días el periódico El Universal reportó que el Seguro Popular (SP) era un derroche sin resultados. Al leer las notas uno creería que en verdad el Seguro Popular es un programa que debe ser eliminado por tan mala administración y tan malos resultados. El Seguro Popular es un programa social con cobertura de salud para las personas que no están cubiertas por las instituciones de salud en el país (i.e. sector informal).

Desde que regresé a México en Junio de 2009, he tratado de acostumbrarme al tono de los medios y su forma de dar noticias. A veces me cuesta mucho trabajo. Los diarios internacionales, llámese New York Times, Wall Street Journal, San Francisco Chronicle, El País,  siempre tienen alguna nota positiva, o simplemente una nota irrelevante en términos políticos pero interesante para la vida. Recuerdo una nota de una ex estudiante, Kim Mai Cutler, en la primera plana del WSJ. Ella narraba cómo un nuevo tango estaba surgiendo en Berkeley, CA. Irrelevante en términos políticos, pero muy interesante. Extraño esas notas. Además de este punto, generalmente las notas de esos periódicos son muy objetivas, a diferencia del caso mexicano.

Todo esto se deriva después de leer la nota de El Universal sobre el Seguro Popular. Si bien el SP no es una panacea para resolver los problemas de salud en México, el SP sí representa un avance en cobertura de salud. Las investigaciones recientes sobre el impacto del Seguro Popular son muy claras. Por ejemplo, si bien en alguna de las notas periodísticas se mencionaba que la cobertura de enfermedades es limitada, no se mencionó que la cobertura es del 95%, casi completa. Rodrigo Barros encuentra que si bien la cobertura del SP no mejoró la salud de la población beneficiaria, sí redujo el gasto catastrófico de la población. En teoría, ese resultado era el que debíamos de esperar. Antes, las familias tenían que realizar gastos de bolsillo y atenderse, lo cual aumentaba su probabilidad de caer en pobreza. Ahora con el SP, se atienden pero no realizan gastos de bolsillo o bien son disminuidos considerablemente.

De hecho, Gary King, profesor de Harvard University, fue el encargado de evaluar al Seguro Popular. Las notas periodísticas de esa universidad definitivamente son muy diferentes a las publicadas en México. Los resultados de la investigación del Prof. King revelan que el gasto catastrófico se redujo en 23%, y no hubo efectos en la salud de los beneficiarios. Estos resultados son similares a los encontrados por Rodrigo Barros. Más aún, la investigación de Hernández-Torres et al (2008) para los estados de Colima y Campeche demuestra que el Seguro Popular reduce el gasto catastrófico en 8%. El Universal cita la evaluación del Instituto Nacional de Salud Pública mencionando que “en 2007 una evaluación del Instituto Nacional de Salud Pública reveló que el Seguro Popular no cumplía con el objetivo de evitar que los asegurados realizaran ‘gastos de bolsillo’”, pero nada más alejado de la realidad. En la evaluación del INSP se menciona que: “El resultado más notable de esta evaluación es que el objetivo fundamental de la reforma –proteger a los hogares mexicanos que incurren en gastos de bolsillo que les generan gastos catastróficos y empobrecedores– parece estarse cumpliendo… Los resultados tanto del estudio controlado como del estudio observacional indican que el SP está teniendo un efecto protector contra los gastos catastróficos de las familias afiliadas (página 17).”

Para finalizar, si bien el SP no fue creado para solucionar todos los problemas de salud de México, creo que al menos debemos sentirnos contentos que se haya hecho algo en la dirección correcta. Claro que nos falta camino por recorrer, pero eso es muy diferente a que el Seguro Popular es un derroche sin resultados.

Raymundo Campos Vázquez es Doctor en Economía por la Universidad de California – Berkeley, actualmente labora como profesor – investigador en El Colegio de México.

22
Abr
10

¿Estrategia o restricción?

Por Irvin Rojas

La semana pasada, Ben Bernanke, Presidente de la Reserva Federal estadounidense, declaró que era necesario que La Casa Blanca diseñara pronto un plan creíble orientado a reducir el déficit público (que se disparó a raíz del estimulo impulsado por Barack Obama para contrarrestar los efectos de la crisis). “Although sizable deficits are unavoidable in the near term, maintaining the confidence of the public and financial markets requires that policy makers move decisively to set the federal budget on a trajectory toward sustainable fiscal balance”, dijo ante el Congreso.

En cambio, algunas autoridades económicas de México han expresado su confianza en la solidez de las finanzas públicas y se complacen de la forma en que se manejó la crisis financiera en dicha materia. Por ejemplo, hace algunas semanas Alejandro Werner declaró a Business Week que la solidez de las finanzas públicas mexicanas protegería al país de la creciente preocupación de los inversionistas por que los países puedan servir sus obligaciones. En un contexto de laxitud fiscal, “looking at what’s going on in Europe today, it looks like a good move”, dijo el Subsecretario de Hacienda.

Además, sé que los altos mandos del Banco de México se encuentran tranquilos con los indicadores del déficit público, pues consideran que a diferencia de muchos otros países que implementaron una política fiscal contra cíclica para aminorar los efectos de la crisis, el que México no incurriera en déficits de magnitudes similares asegura que éste se mantenga en una trayectoria sustentable, tal como lo dejó ver Manuel Ramos Francia, en un seminario presentado ante alumnos de El Colegio de México.

Cabe recordar que a finales de 2009, Standar & Poors bajó el rating crediticio de México a “stable”, sólo una categoría por encima del “junk”, aún cuando el déficit presupuestal del país no es siquiera comparable con el de los países con los mayores programas anti crisis. De acuerdo a estimaciones de Jonathan Heath, Economista en Jefe para América Latina de HSBC,  los Estados Unidos habrán acumulado en 2009 un déficit del 15% del PIB, Gran Bretaña de más de 13%, Rusia de 8.4% (superávit 2008 de 8.4%) y Arabia Saudita de 2.5% (superávit 2008 de 32%). México, en cambio, tendría un déficit de 2.3% (superávit 2008 de 0.1%), lejos también del déficit de 13% o más que enfrenta Grecia y que sin embargo goza de una calificación crediticia similar (pueden ver un interesante reportaje sobre la crisis de la deuda soberana griega en The Economist).

Al parecer, el optimismo mostrado por las autoridades mexicanas no está bien sustentado si pensamos que las decisiones fiscales que llevaron a contracción del gasto y aumentos en los impuestos para 2010 se basaron más en las restricciones intertemporales que enfrenta el gobierno mexicano en materia de déficit público, además del temor por la pérdida de la categoría crediticia. Es decir, quizás el gobierno mexicano no podía hacer otra cosa, aún cuando los funcionarios hoy expresen que fue una decisión muy bien pensada.

En particular, pienso que hay dos aspectos de las finanzas públicas que explican más las decisiones del gobierno mexicano en cuanto a política fiscal y que ponen de manifiesto las restricciones tan fuertes bajos las que opera. Me refiero a los temas de la baja recaudación y la caída en la producción petrolera.

El primero de ellos es un problema de décadas en nuestro país. La recaudación tanto del IVA como del ISR es de las más bajas de los países de la OCDE. México recauda 4.2% del PIB en IVA y 5.2% del PIB en ISR, cuando Dinamarca recauda 29.5%, para una recaudación total cercana al 17% en 2007, según “Revenue Statistics 1965-2008”, de la OCDE. Más aún, el gasto en nómina y los puestos de mando medio se han incrementado notablemente en los últimos años. En total, el gasto gubernamental se ha duplicado en los últimos nueve años. La baja recaudación se puede convertir en un problema aun más grave en el mediano plazo si consideramos el otro aspecto en el que las finanzas públicas se muestran nada sanas, que es la caída en los ingresos petroleros.

Fuente: Revenue Statistics 1965 - 2008

Durante muchos años, Pemex explotó el yacimiento de Cantarell con relativamente poca inversión. Además, los altos precios registrados entre 2006 y 2008 generaron grandes excedentes que fueron empleados para pagar parte de la deuda extranjera y para crear un fondo de estabilización, aunque en mayor parte, fueron a dar a las arcas de los estados y municipios para proyectos “sin sentido económico”, de acuerdo a Luis Rubio, del Centro de Investigación para el Desarrollo.   La caída de los precios internacionales del crudo y el decaimiento de la producción en dicho yacimiento ponen a las finanzas públicas en serios aprietos. Cerca de la mitad de los ingresos tributarios del país provienen de impuestos y aprovechamientos cobrados a Pemex. Mientras los precios y la producción estuvieron altos, esto no representaba mucho problema. Sin embargo, la producción hoy se encuentra en 30% de los niveles observados en 2004 y los precios lejos de los más de 120 dólares por barril de 2007 y 2008.

Fuente: The Economist

Estos dos aspectos ponen de relieve el problema grave de las finanzas públicas mexicanas, que exigen reformas profundas en la materia. Una reforma fiscal que incremente sustancialmente la recaudación y disminuya la dependencia de los ingresos petroleros ha sido emplazada por muchos años, generándose en su lugar un sin número de misceláneas fiscales que no han ayudado mucho. Por otro lado, la reforma petrolera de 2008 no ataca el principal problema, no deja mucho margen para incrementar la inversión requerida para aumentar la producción y las reservas (que al ritmo actual son suficientes para 9 ó 10 años).

Entonces, parece que lo que las autoridades económicas mexicanas presumen como una estrategia correcta, refleja más que nada las grandes restricciones fiscales bajo las que opera, y el reconocimiento de que las finanzas públicas enfrentan serios problemas en el mediano y largo plazo.

Irvin Rojas Valdés es Licenciado en Economía Agrícola por la Universidad Autónoma Chapingo. Actualmente estudia la Maestría en Economía en El Colegio de México.




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