Posts Tagged ‘Reforma Fiscal

22
Abr
10

¿Estrategia o restricción?

Por Irvin Rojas

La semana pasada, Ben Bernanke, Presidente de la Reserva Federal estadounidense, declaró que era necesario que La Casa Blanca diseñara pronto un plan creíble orientado a reducir el déficit público (que se disparó a raíz del estimulo impulsado por Barack Obama para contrarrestar los efectos de la crisis). “Although sizable deficits are unavoidable in the near term, maintaining the confidence of the public and financial markets requires that policy makers move decisively to set the federal budget on a trajectory toward sustainable fiscal balance”, dijo ante el Congreso.

En cambio, algunas autoridades económicas de México han expresado su confianza en la solidez de las finanzas públicas y se complacen de la forma en que se manejó la crisis financiera en dicha materia. Por ejemplo, hace algunas semanas Alejandro Werner declaró a Business Week que la solidez de las finanzas públicas mexicanas protegería al país de la creciente preocupación de los inversionistas por que los países puedan servir sus obligaciones. En un contexto de laxitud fiscal, “looking at what’s going on in Europe today, it looks like a good move”, dijo el Subsecretario de Hacienda.

Además, sé que los altos mandos del Banco de México se encuentran tranquilos con los indicadores del déficit público, pues consideran que a diferencia de muchos otros países que implementaron una política fiscal contra cíclica para aminorar los efectos de la crisis, el que México no incurriera en déficits de magnitudes similares asegura que éste se mantenga en una trayectoria sustentable, tal como lo dejó ver Manuel Ramos Francia, en un seminario presentado ante alumnos de El Colegio de México.

Cabe recordar que a finales de 2009, Standar & Poors bajó el rating crediticio de México a “stable”, sólo una categoría por encima del “junk”, aún cuando el déficit presupuestal del país no es siquiera comparable con el de los países con los mayores programas anti crisis. De acuerdo a estimaciones de Jonathan Heath, Economista en Jefe para América Latina de HSBC,  los Estados Unidos habrán acumulado en 2009 un déficit del 15% del PIB, Gran Bretaña de más de 13%, Rusia de 8.4% (superávit 2008 de 8.4%) y Arabia Saudita de 2.5% (superávit 2008 de 32%). México, en cambio, tendría un déficit de 2.3% (superávit 2008 de 0.1%), lejos también del déficit de 13% o más que enfrenta Grecia y que sin embargo goza de una calificación crediticia similar (pueden ver un interesante reportaje sobre la crisis de la deuda soberana griega en The Economist).

Al parecer, el optimismo mostrado por las autoridades mexicanas no está bien sustentado si pensamos que las decisiones fiscales que llevaron a contracción del gasto y aumentos en los impuestos para 2010 se basaron más en las restricciones intertemporales que enfrenta el gobierno mexicano en materia de déficit público, además del temor por la pérdida de la categoría crediticia. Es decir, quizás el gobierno mexicano no podía hacer otra cosa, aún cuando los funcionarios hoy expresen que fue una decisión muy bien pensada.

En particular, pienso que hay dos aspectos de las finanzas públicas que explican más las decisiones del gobierno mexicano en cuanto a política fiscal y que ponen de manifiesto las restricciones tan fuertes bajos las que opera. Me refiero a los temas de la baja recaudación y la caída en la producción petrolera.

El primero de ellos es un problema de décadas en nuestro país. La recaudación tanto del IVA como del ISR es de las más bajas de los países de la OCDE. México recauda 4.2% del PIB en IVA y 5.2% del PIB en ISR, cuando Dinamarca recauda 29.5%, para una recaudación total cercana al 17% en 2007, según “Revenue Statistics 1965-2008”, de la OCDE. Más aún, el gasto en nómina y los puestos de mando medio se han incrementado notablemente en los últimos años. En total, el gasto gubernamental se ha duplicado en los últimos nueve años. La baja recaudación se puede convertir en un problema aun más grave en el mediano plazo si consideramos el otro aspecto en el que las finanzas públicas se muestran nada sanas, que es la caída en los ingresos petroleros.

Fuente: Revenue Statistics 1965 - 2008

Durante muchos años, Pemex explotó el yacimiento de Cantarell con relativamente poca inversión. Además, los altos precios registrados entre 2006 y 2008 generaron grandes excedentes que fueron empleados para pagar parte de la deuda extranjera y para crear un fondo de estabilización, aunque en mayor parte, fueron a dar a las arcas de los estados y municipios para proyectos “sin sentido económico”, de acuerdo a Luis Rubio, del Centro de Investigación para el Desarrollo.   La caída de los precios internacionales del crudo y el decaimiento de la producción en dicho yacimiento ponen a las finanzas públicas en serios aprietos. Cerca de la mitad de los ingresos tributarios del país provienen de impuestos y aprovechamientos cobrados a Pemex. Mientras los precios y la producción estuvieron altos, esto no representaba mucho problema. Sin embargo, la producción hoy se encuentra en 30% de los niveles observados en 2004 y los precios lejos de los más de 120 dólares por barril de 2007 y 2008.

Fuente: The Economist

Estos dos aspectos ponen de relieve el problema grave de las finanzas públicas mexicanas, que exigen reformas profundas en la materia. Una reforma fiscal que incremente sustancialmente la recaudación y disminuya la dependencia de los ingresos petroleros ha sido emplazada por muchos años, generándose en su lugar un sin número de misceláneas fiscales que no han ayudado mucho. Por otro lado, la reforma petrolera de 2008 no ataca el principal problema, no deja mucho margen para incrementar la inversión requerida para aumentar la producción y las reservas (que al ritmo actual son suficientes para 9 ó 10 años).

Entonces, parece que lo que las autoridades económicas mexicanas presumen como una estrategia correcta, refleja más que nada las grandes restricciones fiscales bajo las que opera, y el reconocimiento de que las finanzas públicas enfrentan serios problemas en el mediano y largo plazo.

Irvin Rojas Valdés es Licenciado en Economía Agrícola por la Universidad Autónoma Chapingo. Actualmente estudia la Maestría en Economía en El Colegio de México.

09
Feb
10

Apuntes sobre una reforma fiscal

Por Raymundo Campos Vázquez

Recuerdo que en mis clases de universitario se nos pedía escribir ensayos sobre la reforma fiscal que necesitaba el país. Las nuevas generaciones todavía tienen que escribir ensayos sobre el sistema fiscal mexicano. Los medios de comunicación año con año discuten la necesidad de un cambio en la política fiscal ¿Cuál es el problema de las finanzas públicas en México y cómo resolvemos este problema?

Los problemas principales del sistema fiscal mexicano son la baja recaudación tributaria y las distorsiones para el pago de impuestos. La figura 1 muestra los ingresos del Gobierno Federal. Históricamente, los ingresos tributarios (sin considerar contribuciones a la seguridad social) representan cerca del 10-11% del PIB (muy bajo si lo comparamos con otros países, por ejemplo Chile colecta 17%, Brasil y España arriba del 30% del PIB). Los ingresos restantes provienen básicamente de los ingresos petroleros. Esto ocasiona que ante cambios imprevistos en el precio del petróleo o en el ambiente económico el gasto público tenga que ser modificado. Esto puede tener consecuencias negativas sobre el crecimiento si en una recesión económica el Gobierno Federal disminuye su gasto, tal como se experimentó el año pasado.

Figura 1. Ingresos del Gobierno Federal como % del PIB

Supongamos que la sociedad está de acuerdo en el punto anterior, y se requiere una reforma para aumentar los ingresos del Gobierno. Existen tres preguntas fundamentales que todo intento de reforma para aumentar ingresos necesita contestar: 1. ¿Cuánto más necesitamos recaudar?, 2. ¿Para qué queremos ese dinero adicional?, y 3. ¿Cómo recaudamos ese monto?

Las preguntas 1 y 2 están íntimamente ligadas. No podemos contestar una sin la otra. Lamentablemente no existe consenso en nuestra sociedad sobre respuestas concretas para esas preguntas. Si como sociedad no podemos llegar a un acuerdo primero sobre cuánto más recaudar ni cómo vamos a utilizar ese dinero es imposible llegar a un acuerdo sobre cómo recaudar ese dinero. Para mí en lo personal el monto mínimo que necesitamos recaudar adicional representa los ingresos petroleros del país. Tarde o temprano no tendremos estos ingresos por lo que tendremos que obtenerlos de alguna forma. Además si queremos un mayor gasto social necesitamos recaudar más. Por supuesto que tendríamos que discutir la eficiencia de todo el gasto público así como la eficiencia de la recaudación actual para una discusión global del tema, pero esos tópicos quedan pendientes para futuras discusiones del blog. Por ejemplo, estudios del ITAM y del CIDE indican que de eliminarse la evasión fiscal se podría aumentar la recaudación entre 2-3% del PIB. Aún con esta modificación necesitaríamos 2-3% del PIB para cubrir los ingresos petroleros.

Digamos que estamos convencidos de cuánto dinero necesitamos y para qué lo queremos, además digamos que sólo aumentando impuestos o la base gravable podemos conseguirlo. ¿Cómo lo obtenemos? De acuerdo con el simulador de ingresos del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, fijar la tasa del IVA a 16% para todos los bienes obtendríamos prácticamente el 100% de ingresos adicionales. Es decir, se obtendría cerca del 4% del PIB con esta reforma. Por otro lado, un cambio en las tasas marginales del ISR, sobre todo en las más altas, no ocasiona un incremento sustancial en los ingresos tributarios. Por ejemplo, aumentar la tasa marginal máxima a 40% sólo aumenta los ingresos en aproximadamente 5%. Es claro que la reforma más redituable en términos de ingresos tributarios representa gravar el consumo. Sin embargo, esta reforma ocasiona una pérdida de bienestar mayor a los hogares con menores ingresos (sin considerar ninguna redistribución).  Por tanto, un aumento simultáneo en los impuestos al ingreso es deseable para que todos los individuos contribuyan con una equitativa proporción.

Además del problema de aumentar los ingresos tributarios, tenemos el problema de que el sistema fiscal mexicano es inequitativo con serias distorsiones. Existen numerosas razones para ello: diferentes regímenes para los contribuyentes, algunos individuos están exentos del pago del ISR, otros del IETU, diferentes tasas en consumo, altas tasas de informalidad donde no se paga ni ISR ni contribuciones a la seguridad social, etc. Si a esto le añadimos el poder que tienen ciertas empresas e individuos para evadir legalmente el pago de impuestos tenemos un sistema fiscal muy complejo y muy inequitativo.

Por tanto, lo que esperaría de una reforma fiscal es lo siguiente: una definición clara sobre por qué queremos una reforma fiscal, a dónde irá el dinero recaudado, y en la implementación, una combinación de impuestos al consumo y al ingreso que aumenten la recaudación, resuelvan el problema de la evasión y que eviten distorsiones en la economía. En el consumo, esperaría una tasa fija para todos los bienes, o en su lugar una tasa diferenciada mayor a la actual. Por el lado del ingreso, esperaría la eliminación del ISR para que únicamente se cobre el IETU a todos los sectores por igual sin ninguna distinción, además de un aumento en la tasa del IETU a niveles más elevados. Recordemos que el IETU tiene menos deducciones que el ISR y por tanto su recaudación es más eficiente. Para disminuir efectos regresivos (sin considerar el gasto), se podría evitar el IVA en los bienes de la canasta básica y se podría imponer una tasa reducida de IETU para ingresos bajos.

Para finalizar, creo que los estudiantes universitarios, los investigadores y la prensa seguirán escribiendo sobre el tema de la reforma fiscal por mucho tiempo. Pero, desgraciadamente, tarde o temprano los ingresos petroleros se terminarán, y esperemos que para entonces la discusión haya tenido un final feliz.

Raymundo Campos Vázquez, Doctor en Economía por la Universidad de California – Berkeley. Actualmente labora como Profesor-Investigador de El Colegio de México.