Posts Tagged ‘Mediciones subjetivas

18
Jun
10

Corrección: México feliz!

Por Andrés Hincapié

En un post anterior había conluído erróneamente una divergencia de resultados entre los estudios de felicidad y las inferencias de estado de ánimo a partir de los datos en la ENNVIH. Gracias a una valiosa observación del profesor Isidro Soloaga basado en la Tabla 3 del artículo Schooling. Cognitive ability or emotionalwell being: what drives the individual’sperception of health outcomes?” de  Terruel, Rubalcava y Oliva, he revisado los cálculos del diagnóstico de estado de ánimo y he encontrado un error en la codificación que hago de las preguntas base (las 20 preguntas). El valor 4 (mayor valor) en las preguntas en la ENNVIH  no corresponde al mayor valor en la calificación creciente de “depresión” ¡sino al menor valor! Es decir, la codificación correcta según Calderón debe hacerse recodificando el 4 a 0 y posteriormente sumando 1 a todas las categorías, de manera que se tenga un indicador creciente en la actividad depresiva de 1 a 4. Los resultados con la codificación correcta son

Fuente: cálculos del autor con datos de la ENNVIH-1 y -2

La conclusión es diametralmente opuesta. Los resultados sobre el estado de ánimo son congruentes con los resultados de los estudios sobre felicidad. Ambas mediciones subjetivas nos llevan a resultados similares.

14
Jun
10

México: ¿Deprimente felicidad?

Por Andrés Hincapié

En los últimos años hemos escuchado ya varias veces que los países latinoamericanos, en especial  México, son países en los que las personas se declaran más felices en comparación con lo que se declaran las gentes de otras partes del mundo. Un ejemplo podemos verlo en el siguiente mapa de felicidad en el que México obtiene un 7.9 como promedio en el lapso 2000-2009 en una escala de 0 a 10. El valor máximo en la muestra es 8.5 (Costa Rica). Incluso Coca Cola ha estudiado el tema de la felicidad  y ha concluido algo similar.

Fuente: World Database of Happiness

Al observar los datos de la World Database of Happiness descubrimos además que México se encuentra en el quinto lugar (¡compartiendo puesto con Finlandia y Noruega!) sólo superado por Costa Rica, Dinamarca, Islandia y Suiza. Es aquí cuando uno no puede evitar preguntarse ¿qué es lo que nos hace declararnos tan felices como Finlandia o Noruega?

Mi intención en este post no es atreverme a responder esta intrigante cuestión sino poner un contraejemplo aprovechando los datos de la ENNVIH-1 y -2 en los que no se observa necesariamente un soporte a los resultados que señalan a México como un país especialmente feliz. Veamos el siguiente gráfico, en el cual los años con estrella hacen referencia a resultados representativos sólo para la muestra (no se cuenta con factor de expansión para la ENNVIH-2). Es interesante observar la similitud en los resultados, para la muestra y representativo nacional, utilizando la ENNVIH-1.

Fuente: cálculos del autor con datos de la ENNVIH-1 y -2

Debo confesar que siempre he pensado que ser normal no es necesariamente bueno; sin embargo, en este caso ser normal es, sin ambigüedades, bueno. Lo preocupante es que, si tomamos los resultados de la ENNVIH en este aspecto como ciertos, habría indicios de que más de la mitad de los mexicanos estarían sufriendo depresión severa (metodología de categorización según Calderón (1997), la cual consiste en determinar una categoría a partir de los resultados en un conjunto de 20 preguntas). Estos resultados no parecen soportar la idea de que México sea un país especialmente feliz.

Ahora, es necesario hacer varios comentarios sobre estos resultados: (i) es posible que una persona se declare feliz y que además, según la categorización de Calderón (1997), tenga indicios de depresión severa. Sin embargo, no es muy claro que exista un error sistemático de manera que en el agregado este fenómeno siga observándose. (ii) Es también posible que, relativo a otros países, la población mexicana sufra menos de depresión severa. Este argumento no parece ser muy atractivo dados los números que se observan en la ENNVIH. De cualquier forma, para que los resultados de felicidad y depresión fuesen congruentes ¡más de la mitad del mundo tendría que estar sufriendo de depresión severa! (iii) En la medida en que ambos resultados provienen de mediciones subjetivas, la disimilitud puede estar generada por una falencia de las encuestas para capturar adecuadamente el fenómeno que desean capturar. Este es, a mi gusto, el argumento que parece tener más sentido. Alguna de las mediciones, o incluso las dos, pueden estar fallando al intentar capturar el fenómeno.

¿Qué nos queda entonces? Parece que lo único que nos queda es un dejo de escepticismo con respecto a estas mediciones en particular, y algo a considerar acerca de las mediciones subjetivas en general.

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Gracias a una valiosa observación del profesor Isidro Soloaga basado en la Tabla 3 del artículo Schooling. Cognitive ability or emotionalwell being: what drives the individual’sperception of health outcomes?” de  Terruel, Rubalcava y Oliva, he revisado los cálculos del diagnóstico de estado de ánimo y he encontrado un error en la codificación que hago de las preguntas base (las 20 preguntas). El valor 4 (mayor valor) en las preguntas en la ENNVIH  no corresponde al mayor valor en la calificación creciente de “depresión” ¡sino al menor valor! Es decir, la codificación correcta según Calderón debe hacerse recodificando el 4 a 0 y posteriormente sumando 1 a todas las categorías, de manera que se tenga un indicador creciente en la actividad depresiva de 1 a 4. Los resultados con la codificación correcta son

Fuente: cálculos del autor con datos de la ENNVIH-1 y -2

La conclusión es diametralmente opuesta. Los resultados sobre el estado de ánimo son congruentes con los resultados de los estudios sobre felicidad. Ambas mediciones subjetivas nos llevan a resultados similares.


Andrés Hincapié Noreña es candidato a Maestro en Economía por el Centro de Estudios Económicos de El Colegio de México.